Cuando nos ejercitamos día con día, nuestra energía cambia por completo. En mi caso, mi estado de ánimo cambia, me siento mucho mejor y con más energía. Además, busco nuevos retos que enfrentar. El ejercicio es una motivación para mí. Una actividad que jamás dejaría porque me llena de satisfacción y vitalidad. Mi pasión por activarme cambió mi vida. Por eso trato de contagiar mi deseo por ser mejor cada día de que más personas se atrevan a ponerse de pie y a romper sus límites. Todo mundo nos habla de los grandes beneficios del ejercicio, pero ¿qué pasa con los inevitables contras? ¿Alguien te ha mencionado estos?
Más fuerza, más energía

Hoy cumplí medio año desde que comencé a hacer ejercicio. Durante toda la semana practico yoga, combat, strong, TRX, GAP y crossfit. Alterno la práctica de cada una de estas actividades para no aburrirme y que mi cuerpo no se acostumbre a los mismos ejercicios. Busco que mi cuerpo tenga mejor apariencia y, sobre todo, mantenerme saludable. Es cierto que con el paso de los días el cuerpo adquiere más fuerza y energía, pero ¿qué tal el hambre? ¡Oh por Dios! Practico ejercicio dos horas al día. Desde temprano me levanto y desayuno algo ligero, pero cuando regreso a casa mi cuerpo exige a gritos platos y platos de enormes porciones de comida. El hambre que siento es interminable. Además, el cuerpo se acostumbra a digerir tan rápido los alimentos que a las dos horas ya quiero comer más. La ventaja es que como pero no engordo gracias al ejercicio.
El cuerpo cambia
Por supuesto que el cuerpo se endurece y los músculos se tonifican. Mientras más peso levantas, la masa muscular aumenta y es increíble ver los resultados, pero qué horrible es cuando vas de compras. La ropa que anteriormente usabas, especialmente pantalones y blusas, ya no me queda o se me ve demasiado ajustada. Las mangas de las blusas y playeras me aprietan horrible y pareciera que me estoy comiendo los pantalones. Es chistoso pero no imaginas cómo sufro con las tallas. Los pantalones me quedan perfectos en la cintura, pero de la pernera me aprietan horrible. Las playeras me quedan entalladas pero mis brazos se asfixian.
La grasa es lo primero que desaparece
Durante mi entrenamiento, practico una hora de fuerza y otra de cardio para quemar grasa. Claro, la grasa abdominal comienza a desaparecer y los músculos salen a flote, pero ¿qué tal con el busto? ¡OMG! De por sí nunca he tenido mucho busto, pero a raíz de que comencé a hacer ejercicio, el poco busto que tenía está desapareciendo cada vez más. No es algo que me moleste, al contrario: me da risa, pero mi enorme espalda me agobia. A pesar de los inevitables contras de hacer ejercicio, sigo porque me gustan mucho más los resultados. ¡Voy por más! Quiero cumplir mi meta y deseo que el ejercicio forme parte de mí, siempre.