Vendas frías, ¿realmente funcionan para reducir talla?, ésta es mi experiencia

Debo reconocer que soy una fanática de los remedios, de probar todo lo que mis amigas, vecinas y tías me recomiendan para mantenerme bella por mucho tiempo. Si alguien llega diciéndome que la mayonesa es increíble para el cabello, me la pongo para corroborar esa información. Hace poco me hablaron de las vendas frías, me dijeron que eran maravillosas y que te hacía perder todas esas tallas que no querías. Obviamente, considerando lo vanidosa que soy, no dudé en ponerme a investigar sobre el tratamiento y a dónde podía ir a que me lo hicieran. Una vez lista, manos a la obra.

Vendas frías, para qué sirven o qué onda con ellas

Son vendas de curación que se colocan en la zona del cuerpo que quieres trabajar. A diferencia de una venda normal, éstas están empapadas en una solución con alcohol, alcanfor y extractos naturales de algas y otros ingredientes que ayudan a reafirmar la piel. Al ponerlas en el cuerpo se siente frío por el alcanfor. Como dije, se aplican en la zona donde quieres reducir la talla. En mi caso, colocaron vendas en mi cintura, el abdomen bajo, muslos hasta la altura de las rodillas. Todo con tal de que mi medida se redujera.

Todo depende de qué quieres trabajar

La duración del tratamiento varía de acuerdo a lo que estás buscando trabajar. En mi caso, me dijeron que debía ir a tres sesiones semanales durante un mes y luego de eso vería los resultados para saber si concluía el tratamiento o deseaba continuar. Las personas que me atendieron, me aseguraron que cada semana perdería un centímetro, por lo que luego de 4 semanas, serían 4 centímetros. Obviamente, el tratamiento era un poco tortuoso para mí, sobre todo por la temperatura que tenía que soportar en mi piel. También procuré seguir con mi estilo de vida saludable: hacer ejercicio, comer saludable, dormir bien. Sino qué chiste iba a tener que sufriera con lo frío si no cuidaba todo lo demás.

Qué pasó con mi cuerpo

Terminada la primera semana, checaron mis medidas y efectivamente logré perder un centímetro en el abdomen, pero en las piernas no tanto. Al comenzar la segunda semana, iba muy animada porque estaba viendo que los resultados sí eran favorecedores. Cuando terminó la segunda semana, había perdido otro cenímetro en el abdomen y ahora sí uno en los muslos. La verdad estaba muy contenta con los resultados. Pero al llegar las últimas dos semanas, no perdí nada. Debo reconocer que estaba decepcionada y un poco enojada porque el sufrimiento había sido en vano. En el spa me dijeron que lo intentara otras dos semanas, pero no estaba ya tan convencida de ir a sufrir por nada. Además, debo decirte que luego de unas semanas, esos centímetros que había perdido, regresaron más fuertes que antes. Así que sí, el sufrimiento y gasto fue en vano.

Si me pidieras mi opinión sobre las vendas frías, sin pensarlo te diría que no lo hagas. Sin embargo, podría ser que a ti te vaya mejor que a mí. Si lo haces, platícame qué tal te va.