Terminemos con el mito de “mujeres juntas, ni difuntas”

Los refranes son enunciados breves que de cierta manera exponen las creencias populares de un pueblo. En México tenemos muchos y a veces los usamos de forma mecánica y sin darnos cuenta. Estos esconden en sus rimas algunas formas de pensar y de concebir la realidad que actualmente ya han sido rebasadas. Uno de los más famosos es aquel que dice: “mujeres juntas, ni difuntas”. Quizá alguna vez lo has usado o te lo han dicho, y pensándolo bien, vale la pena analizarlo.

¿Por qué el famoso “mujeres juntas, ni difuntas”?

Este dicho popular parece inofensivo a simple vista, pero la realidad es otra. Cuando alguien nos dice “mujeres juntas, ni difuntas” nos puede dar a entender dos cosas:

  • Que las chicas no podemos trabajar en equipo. Existe la creencia (por cierto, falsa) de que somos muy competitivas con otras, lo que nos hace incapaces de empatizar y por lo tanto de generar proyectos en conjunto. Da a entender que no podemos ser amigas o que nuestra amistad es falsa y encubre sentimientos de envidia.
  • Que si nos juntamos somos peligrosas. Creo que este es el prejuicio más revelador. Se nos considera personas chismosas y casi casi conspiradoras.

Puros prejuicios

Este dicho popular más que ser una simple frase, deja ver los prejuicios que están arraigados en nuestra forma de ser y pensar. Este tipo de sentencias están clavadas en el pensamiento colectivo desde hace años, por lo que a veces es complicado notar que son una mentira. Basta con reflexionar sobre nosotras mismas. ¿De verdad crees que las mujeres no podemos ser amigas? ¿Cuántas veces has convivido con otras chicas sin ningún problema? ¿De dónde sacaron  los hombres que somos peligrosas si nos juntamos? Si lo piensas bien, te podrás dar cuenta de que prácticamente nos temen.

¡Y nos lo creemos!

Alto, esta parte también es peligrosa y hay que hablar de ella. Nos han repetido tantas veces esta frase que terminamos creyendo que es verdad y la hacemos parte de nuestra vida diaria. A veces decimos que es mejor tener amigos hombres, que es más fácil tratar con ellos porque las mujeres son traicioneras. No vamos a negar que hay personas que buscan el mal para los que se encuentran cerca, pero se trata de eso: personas en general. No son actitudes propias del género femenino. Valdría la pena que nos detuviéramos a pensar un poco en eso.

Juntas… ¿Por qué no?

En esta parte me atreveré a poner en la mesa algunas cuestiones que quizá nos abran los ojos poco a poco. Para empezar, no podemos negar que hay desigualdad de género, independientemente de la ciudad en la que vivamos. En algunos lugares es más notoria que en otras pero sigue existiendo. Muchas mujeres de generaciones pasadas han luchado por conseguir espacios en la vida pública y social; batallas que varias veces han ganado. A pesar de que faltan muchas otras por ganar, la realidad es que todo lo que han conseguido lo hicieron juntas. Necesitamos unidad y comprensión, necesitamos escucharnos. Quién mejor que otra mujer para entender lo que nos pasa, simple y sencillamente porque a diario sorteamos los mismos obstáculos.

¿Tú que opinas de esa frase? ¿Estás de acuerdo con ella?

Mi roomie y yo dejamos de lado las excusas y nos pusimos a hacer ejercicio en casa

Admito que nunca he sido fan de ir al gimnasio. Siempre que iba era movida por mi hermana, porque de lo contrario ni de chiste me paraba ahí. La primera vez que me animé a ir sola, fue a principios de 2017. Sin embargo, por motivos de fuerza mayor (se los juro) abandoné la mayor época fitness que he tenido. Este año, mi roomie y yo acordamos hacer ejercicio en casa… Y esta es nuestra historia.

Antecedentes…

Como mi roomie me odiará por compartir nuestra historia, durante este texto la llamaremos La Pucha (chiste local). Les platico que La Pucha pertenece una familia de atletas. Sí, todos en su familia practican algún deporte o disciplina. De hecho, su madre es una profesional en yoga, mientras que su hermano en baloncesto. La Pucha es todo lo contrario, no es amante del ejercicio. En mi caso podemos decir que tengo antecedentes en la danza, específicamente en hawaiano, jazz y ballet. No obstante, la dejé en la adolescencia para estudiar inglés porque no era pésima en ese idioma, sino lo que le sigue. Sin embargo, en esa etapa de mi vida, mi hermana, que en ese entonces era fitness, me “motivaba” a ir al gimnasio o a salir a caminar no recuerdo cuántos kilómetros.

¿Por qué en casa?

Siendo conscientes de nuestras inexistentes vidas como deportistas, pero sobre todo aceptando que tenemos la necesidad de ejercitarnos, decimos decirle sí a una rutina en casa. Tengo que subrayar que optamos por ejercitarnos en casa por dos motivos: economía y falta de condición. Es decir, en este momento no podemos pagar un gimnasio y también sabemos que no estamos listas para hacer horas de ejercicio. Así que ejercitarnos en casa nos permite ajustar nuestra situación financiera y ganar condición física, para luego ir al gimnasio.

Tipo de rutina

Desde hace un tiempo me volví fan de la youtuber Patry Jordan, quien hace videos sobre rutinas de ejercicio. De hecho, luego de dejar el gimnasio el año pasado, empecé a hacer sus rutinas y me encantaron. Así que le propuse a mi roomie que nos ejercitáramos con Paty. La mujer es una maravilla e incluso tiene un calendario de ejercicios para principiantes. Ya que ganas condición, pues hacer los planes mensuales de ejercicio. Y lo mejor es que te puedes inscribir sin costo alguno. Sé que parecerá que estoy promocionado a la youtuber, pero no lo es, en dado caso es una recomendación.

¡Aquí vamos!

Las primeras semanas estuvieron leves porque las rutinas fueron del calendario de principiantes. Pero eso no quiere decir que no sean efectivas. De hecho, la Pucha y yo sentimos dolorcito y esa sensación de ardor, señales de que el ejercicio está funcionando. Este calendario se divide de la siguiente manera: dos días (lunes y viernes) se ejercita todo el cuerpo, tres días (martes, jueves y sábado) se trabaja el core y dos días (miércoles) se ejercitan piernas y se hace cardio. El domingo es el día de recuperación. Si lo deseas, puedes compartir tus avances en tus redes sociales, usando el hashtag #GYMVIRTUALPRINCIPIANTES.

Las cosas se ponen rudas

Con el paso de las semanas las rutinas se han vuelto más largas y, por consecuencia, más pesadas e intensas. Pero justamente por eso la Pucha y yo reafirmamos nuestros objetivos: ejercitarnos, ganar condición y ponernos en forma. Eso sí, hay que ser honestas, si ha habido días en los que tiramos la toalla; sin embargo, al día siguiente hacemos dos rutinas. ¿Es lo correcto? No, lo mejor es ejercitarse diariamente…

¿Mi roomie yo hemos vivido cambios?

¡Claro! Para empezar, hemos ganado resistencia y condición física, o al menos eso creemos. Pero eso no nos ha salido gratis, ya que algunas rutinas nos destrozan. En lo personal, las rutinas de piernas, específicamente las sentadillas, me matan. Dejando el dolor de lado, te puedo decir que hacer ejercicio nos ayuda a relajarnos. Sucede que al ejercitarte tu mente queda en blanco y sólo te enfocas en continuar, aunque te sientas cansada. Esto te ayuda a olvidarte de todo y simplemente le dices adiós a los pendientes, adiós a las preocupaciones y adiós al estrés. Es un momento para ti. Cuando hacemos los estiramientos y ejercicios de relajación el cuerpo y la mente se relajan aún más.

¡Haz ejercicio!

Sí, la Pucha y yo estamos ejercitándonos en casa eso quiere decir algo: ¡igual puedes hacerlo! A mí me está ayudando a ejercitarme con mi rommie, ya que ambas nos motivamos y reímos de las ocurrencias de la otra. Es como descubrir otra cara del ejercicio, la cual no está gustando. Así que mi dos consejos son los siguientes: encuentra un tipo de ejercicio o rutinas con las que te sientas cómoda y empieza poco a poco. “Más vale lento, pero seguro”. Y finalmente ¡disfruta del ejercicio! Sí, disfrútalo porque tu cuerpo y tú lo necesitan, lo merecen. Mira que te lo dice una chica que para nada era fan del hacer rutinas, pero le está empezando a encantar.