A la mala aprendí que NO DEBO permitir en una relación, pensando que es amor…

Creo que todas, en algún momento de la vida hemos tenido una relación tormentosa. Algunas de nosotras, hemos logrado abrir los ojos y darnos cuenta de esos comportamientos a tiempo. Otras, por el contrario, a pesar de ver la situación no han hecho algo para cambiar esa situación. También hay chicas que aunque se den cuenta, por miedo a represalias, no hacen nada para alejarse de quien tanto daño les está haciendo. Tristemente la vida nos pone la misma prueba una y otra vez hasta que hacemos algo al respecto. Yo tuve que experimentarlo a la mala. Hay comportamientos que no son saludables, no significan amor y sólo están poniendo en riesgo tu integridad. Así parezca que te van a bajar el cielo y te darán toda la galaxia, siempre escucha a tu instinto y retírate cuando las cosas ya no son sanas para ti. Quiero contarte mi historia

Malas palabras

La primera vez que discutí con él, pensé que era algo normal en todas las parejas. He visto a mis padres discutir, a parejas en la calle. Incluso mis amigas me contaban de las peleas que tenían con sus novios. De lo que nadie te habla sin tapujos es sobre cuál es el límite que se tiene que tener al haber una pelea. Está bien que nos enojemos, que explotemos y que digamos cosas que traíamos guardadas en nuestro ser. Lo que nadie comenta al público es sobre los insultos que puede haber. Pasados varios años, las discusiones ya no eran sólo un pequeño grito y ya. Comenzaron a haber insultos de su parte hacia mí. Yo no sabía qué hacer, en ese momento creí que si eso pasaba era porque realmente él me amaba y se preocupaba por el bienestar de nuestra relación. ¡Grave error!

Agresiones físicas

Nunca hubo golpes como tal, pero en más de una ocasión él me tomaba de la cara fuertemente. (Recuerdo que la primera vez que eso pasó, yo lo vi como un gesto romántico en el que él mandaba este mensaje: “eres mía, te amo y me preocupo por ti”). Sólo yo lo entendí así porque él no quería demostrar eso. Más bien estaba actuando de manera posesiva. Lo mismo pasaba las veces que me sujetaba tan fuerte del brazo. La última vez que lo hizo me dejó un moretón en el brazo y fue cuando entendí que eso no era amor. Quien te ama no te lastima, nunca.

Infidelidad

En mi caso, nunca supe si él me era infiel o no, pero sin duda es una conducta que JAMÁS debes aceptar. No creas si tu novio te dice “con ellas sólo me divierto, pero a ti es a quien amo” o “ellas son sólo para pasar el rato, tú eres la única mujer importante en mi vida”. Créeme, eso no habla nada bien de él. Si de verdad te ama tu pareja, no tiene porque estar relacionándose con otras y mucho menos que vaya y te lo restriegue en la cara. ¡NUNCA!

Celos o comportamientos posesivos

De acuerdo a muchas pelis antiguas, creemos que los celos son una conducta que indica que esa persona de verdad nos ama. Tal vez se sienta padre ver que se enoja de que tus amigos te hablen o que no quiera compartirte con nadie más. ¿Pero de verdad eso está padre para tener una vida así? ¿Enserio vale que estés con alguien que te cuida a sol y sombra? Y que hace que te alejes de la gente que quieres sólo porque a él no le gusta. ¡Para nada está bien! Créeme, a la mala lo aprendí.

A la mala aprendí que sólo estaba en una relación unilateral

JAMÁS debes permitir estar con alguien que no hace nada para que la relación prospere. O sea, no se trata de que tú des todo y él sólo se dedique a recibir. Llegará un punto en el que te sentirás agotada y eso no es bueno para ti. Por desgracia, tuve que aprenderlo a la mala y justo por eso quiero compartir esto contigo. Si notas algún comportamiento similar, sería mejor que replantearas si esa relación vale la pena o no.

Todo lo que puedes aprender de una relación tóxica

Todas hemos tenido una relación tormentosa de la que no nos gusta hablar mucho. No importa si fue durante mucho o poco tiempo, pero sólo con esa persona viviste cosas que ahora te parecen impensables. Sin embargo, no todo es malo, pues hay diversas lecciones que aprender que sólo te da una relación tóxica.

El amor trae soluciones, no problemas

El amor te da confianza, apoyo y te hace crecer en diversos aspectos. Sin embargo, muchas personas están acostumbradas a las historias tormentosas, llenas de celos, peleas, rompimientos y regresos interminables. Créeme que después de una relación tormentosa lo único que quieres es paz. Por eso es bueno estar sola un tiempo y sólo cuando estás lista tratar de estar con una persona que te respete y ame. Entendemos que el amor trae tranquilidad y no problemas.

La confianza es la base de una buena relación

Hablar de la confianza y la comunicación es una relación puede parecer un cliché. Sin embargo, créeme que son los pilares de un amor sano y responsable. De esa forma ninguno tendrá que preocuparse por lo que su pareja hace, dice, piensa o no. Además, aprenderán a respetarse el uno al otro. Naturalmente vendrá la admiración y las ganas de crecer con tu pareja. Lo cual sólo se logra con una buena comunicación.

Lo más importante que puedes aprender es que el maltrato no tiene excusa

Suele pasar entre parejas que cuando alguno está enojado comienza a decir cosas que no debería. Después se excusa diciendo que estaba muy molesto y en realidad no pensaba o sentía eso. A la larga, estos episodios se hacen más frecuentes y la relación se amargando. Por tanto lo que siempre debe imperar el respeto en toda la extensión de la palabra. Se supone que estás con alguien que amas, ¿entonces por qué lo lastimas?

No debes tenerle miedo al amor

Después de una ruptura tan fuerte y dolorosa, lo que menos quieres es comenzar otra relación. En general, tenemos miedos y dudas respecto a ello. No obstante, esto es un gran error pues de eso se trata la vida: errar, aprender y construir de nuevo. Obviamente, ya no permitirás que te lastimen o abusen de ti. Es más, aprenderás a construir una relación sana.

Pero ¿Cómo darte cuenta de que estas en una relación tóxica?

A veces tienes que pasar por una relación tormentosa para que algo bonito llegue a tu vida

Bien dicen que la dualidad es necesaria. No puede haber blanco sin negro, bien sin mal, amor sin odio. Así es en todos los aspectos de la vida, nos guste o no. Siempre tenemos que pasar por una experiencia mala para que algo bonito llegue a nosotros. No cabe duda de que así tienen que ser, no importa si le llamas karma, destino o como prefieras.

La vieja escuela

Desafortunadamente me tocó crecer en una época en la que las princesas eran la novedad. Esas chicas que esperaban con ansias la llegada de un príncipe que las salvara de su miseria (en cualquier aspecto). Así fue con las películas, los libros y en el ambiente en que me desenvolvía. La sociedad inculcó un estúpido modo de crianza en el que la mujer tenía que servirle al hombre. ¡Bastante nefasto!

No es excusa

A pesar de que eso fue lo que vi desde pequeña, sé que no es excusa para que yo lo permita en mi vida. Poco a poco las mujeres lograron tomar un sentido más fuerte en la vida social y política a nivel mundial. Todavía falta mucho camino qué recorrer, la misoginia está desbordándose y nos daña a todas. Lo bueno es que sé que al menos puedo hacer algo por mí y por mi vida, porque sé que lo merezco. Aunque antes no era así…

No tenía algo bonito

Tuve varias relaciones amorosas, pero en realidad ninguna era algo serio. Así fue hasta que llegó a mi vida un hombre que yo en ese momento pensé era el mejor. Digo eso porque en un principio me cegó, sus atenciones y muestras de cariño me dejaban con la boca abierta. Pensaba que no había nadie mejor que él para estar conmigo. Poco a poco me fui dando cuenta de que realmente él no sentía amor por nadie, ni siquiera por él mismo. Sin embargo, era tanto mi miedo a estar sola, que permití muchas cosas. Me humilló y me hizo llorar. En pocas palabras: me destruyó y me hundió hasta lo más profundo. Pensé que nunca saldría de esa oscuridad.

El sol volvió a salir

 

Me costó mucho trabajo salir de ese lugar tenebroso en el que mi alma estaba, pero lo logré. Para hacerlo tuve que sanarme primero a mí misma y perdonarme por todo lo que había permitido. Estaba enojada conmigo y me sentía como una tonta. Sin embargo, con el paso del tiempo supe que era algo que tenía que vivir para resurgir como el más fuerte como el ave Fénix, y amándome al máximo. Como dije, fue un proceso difícil y doloroso, pero lo logré y me siento feliz de haberlo logrado. Fue justo después de recorrer un camino en soledad para darme cuenta de mi fortaleza, que algo bonito llegó a mi vida.

Mejor dicho, alguien…

Ese algo bonito, es un alguien muy especial, que llegó sin necesidad de que yo lo buscara. Ahora tengo claro qué es lo que merezco y qué es lo que jamás debo volver a permitir. Lo mejor del caso es que esa persona lo tiene también claro sin que yo se lo haya dicho. Me quiere por quien soy, me apoya y me respeta al máximo. Eso es lo mejor de todo.

Es muy curioso pero…

Lo más curioso de todo esto, es que, hablando con muchas amigas me di cuenta de que hay un común denominador. Creo que todas, sin excepción, hemos pasado por una relación tormentosa de la que nos sentimos temerosas de hablar. Nos hemos dejado pisotear y humillar, pero aquí estamos, más fuertes y valientes cada día. Si tener una relación así me dejó un aprendizaje, es el siguiente: a todo debemos encontrarle una enseñanza. Sea una experiencia buena o mala, siempre dejará algo para tu vida. En el caso de las malas experiencias, te enseñan qué tan fuerte puedes ser. También te enseñan a valorarte, amarte y respetarte para que eso sea lo que recibas (y no menos) de los demás. No estamos solas, debemos querernos y apoyarnos entre nosotras. La fuerza del planeta se rige por medio de la Madre Tierra, como nosotras, así que no nos dejemos vencer jamás.