Cómo evitar que tu hijo te gritonee

Que tu hijo te gritonee puede ser el colmo cuando estás teniendo un día difícil. Nadie dijo que ser padres sería sencillo. Hoy en día hay una gran cantidad de niños que gritonean a sus mamás por cualquier cosa. Lo peor de esta situación es cuando tu como mamá te rindes y prefieres darle cualquier cosa para que se le pase el berrinche.

Cada problema en el que tu hijo se mete es una oportunidad para enseñarle

Ser mamá o papá es mucho más que traer a un niño al mundo. Como padres tenemos la responsabilidad de ser buenos mentores, para así traer a seres vivos felices y funcionales a la sociedad. Un niño sin límites y sin control, puede convertirse en un adulto con mucho resentimiento y una vida disfuncional. Así que desde hoy en adelante cambia un poco tu mentalidad, aprovecha cada oportunidad que tengas para demostrarle a tu hijo que no es necesario gritar para comunicarse. Hacer que tu hijo deje de ser un pequeño tirano está en tus manos; no te desesperes verás que con está estrategia las cosas pueden mejorar.

Sé una figura de autoridad

Sabemos que los niños de hoy andan muy rebeldes, pero si algo tienes que hacer desde un principio es dejarle bien en claro a tu chiquito que eres su mamá, es decir, la figura de autoridad en la casa. Claro, tendrás que explicarle porqué tiene que cumplir con sus responsabilidades. También es necesario que te vea como a su mamá y no como a una amiga. Es sencillo, no exageres al consentirlo, trátalo como a un niño de su edad, deja que crezca. No lo chiquees ni lo malcríes y siempre baja la charla a su nivel para que puedas tener una comunicación efectiva. 

Cuando te grite…

Primero que nada es importante que no te pongas a la defensiva. Tu hija o hijo está reaccionando mal ante un estímulo y tienes que averiguar qué le molesta. Además, una nalgada y un castigo no van a modificar el comportamiento de tu chiquito. Habla con él, pídele que te expliqué porqué esta enojado.

Trata de ponerte en sus zapatos

Eres su mamá. En este momento no hay nadie que lo conozca tanto como tú. Así que intenta ponerte en sus zapatos y explícale porqué no está bien lo que está haciendo. Te aseguro que si haces esto cuando está chiquito, vas a poder modificar sus patrones de conducta y convertir a este niño enojado en un adulto con más inteligencia emocional.

Comunicación, no gritos

Lo peor que puedes hacer cuando tienes a un chiquito enojado es enojarte y gritarle cosas hirientes. En primer lugar no estás resolviendo el problema y, en segundo, estás generando un patrón de comportamiento. El niño vio que le gritaste cuando él gritó, así que la próxima vez que lo hagas te aseguro que va a gritar más fuerte para ganarte. Al final, los seres humanos desde chicos tenemos el instinto natural de dominar. Tómalo con calma, al final si comienzas a criar a tus hijos de forma inteligente, te aseguro que al pasar de los años se te hará mucho más sencillo.

No nadie dijo que ser madre iba a ser fácil y, de hecho, no lo es. No obstante, tienes toda la capacidad y el amor que hace falta para lograrlo. Que no te dé miedo buscar nuevos métodos de crianza si los tuyos no están dando un buen resultado.

Consejos para evitar que tu hijo haga rabietas

Recuerdo que la mayor de mis sobrinos era muy berrinchuda. Se tiraba al piso y pataleaba cada vez que no quería hacer algo. Al ver esas peculiares escenas, mi mamá siempre le decía a mi hermana: “Tú nunca me hiciste eso”.  Movida por los consejos de mi madre, mi hermana cambió su método de educación para sus siguientes hijos. Si estás pasando por lo mismo, estos consejos te pueden ayudar a evitar que tus pequeños hagan rabietas.

¿Por qué hacen rabietas?

Las rabietas, también conocidas como berrinches, son esos arranques de enfado que suelen hacer los niños entre los 18 meses y los 3 años de edad. Los motivos son diversos; por ejemplo: la frustración, la confusión, el enfado y el temor. Pero hay detonantes clave que se dan por factores internos y externos; algunos son los siguientes:

  1. Llamar la atención. Detrás de casi todas las rabietas se encuentra el deseo de llamar la atención. ¿Por qué? Porque si el niño es el hermano mayor se puede sentir desplazado, de modo que sólo quiere “recuperar” la atención y el cariño de sus padres. También puede ocurrir que los padres no le dedican tiempo de calidad a su hijo.
  2. Conseguir algo. El niño puede estar acostumbrado a obtener todo lo que quiere a través de estas rabietas. Esto quiere decir que no dudará en montar un escena, ya que sabe que tiene todas las de ganar.
  3. Frustración. Algunos pequeños sienten estrés al no lograr algo que están intentando; al ofrecerles ayuda, su frustración aumenta, al grado de que estallan.

¿Qué puedo hacer?

Lo más importante es que no pierdas los estribos y levantes el tono de voz. Con esto sólo lograrías que el berrinche se haga más grande, ya que estarías poniéndote al nivel de tu hijo. Te aconsejo lo siguiente.

  1. Tener tacto. Una cosa es que le des a tu hijo una indicación y otra es que quieras “someterlo”. Aunque es pequeño, percibe la diferencia entre las dos situaciones. Esto igual aplica con las prohibiciones, ya que mientras más le pidas que no haga algo, más lo hará. ¿Por qué? Para imponerse, mostrar su “independencia” y retarte.
  2. Nada de castigos ni recompensas. Tomar alguna de esas elecciones hará que tu hijo entienda que cierta reacción conllevará un castigo o una recompensa. Lo correcto es que sigas con tus planes, independientemente si hace o no una rabieta. ¿Cómo? Si se altera porque le dijiste que lo llevarías al parque por X o Y razón, apégate a esa decisión, ya que hacer lo contrario le hará sentir que él ganó. Y si irían al parque antes de que hiciera la rabieta, espera a que se relaje y vayan al paseo.
  3. No le pegues. Por nada del mundo le pongas un dedo encima, esto sólo hará que se altere más. También ocasionará que te tenga miedo, no respeto.
  4. No te burles de él. Algunos padres tienen a ridiculizar a sus hijos, sin darse cuenta del daño emocional que les hacen. La humillación deja profundas cicatrices que pocas veces se borran.