Me acosté con el novio de mi mamá; ¿le digo?

Lo peor que podemos hacer cuando somos mujeres es señalarnos por las cosas que hacemos. Tacharnos de inmorales, casquivanas o cosas peores. En este sentido todas tenemos el derecho de ejercer nuestra libertad tanto sexual como emocional y sentimental. Lo que no se vale es herir y traicionar a aquellos que nos aman sobre todo cuando se trata de nuestra familia. Cuando una chica dice “me acosté con el novio de mi mamá”, surgen muchas preguntas. ¿Le dices?, ¿sigue mintiendo? Yo creo que lo mejor es…

¿Estás consciente de lo que hiciste?

Antes que otra cosa, piensa en la frase: “me acosté con el novio de mi mamá”. ¿Entiendes lo que engloba esta frase?, más importante aún ¿sabes lo qué hiciste? No se trata sólo de la infidelidad, sino de la traición y la pérdida de la confianza que de ahora en adelante habrá entre ustedes. Antes de decirle o no , asegúrate de saber cómo te sientes respecto a lo que hiciste. Sólo así podrás ser honesta en cuanto a todo este asunto.

Tu deslealtad fue peor que la de él

Otra de las situaciones que debes entender es que la traición de ambos romperá más que una relación. Por una parte, se teminará la relación que existía con su pareja y con ello vendrá la desilusión, los porqué que siempre acompañan a una traición amorosa. En cuanto a la relación entre madre e hija debes entender qué se preguntará acerca de todo lo que te enseñó. También se cuestionará si tú realmente la amas o cuáles fueron los motivos que te llevaron a hacer eso.  ¿Tú los sabes?, ¿fueron suficientes para lastimarla de esa forma?

¿Qué pasará después del “mamá, me acosté con tu novio”?

Lo mejor siempre será hablar con tu madre acerca de lo que hiciste. Es obvio que no lo tomará bien e incluso podría rechazarte. Pero si fuiste capaz de hacerlo, también eres capaz de aceptar las consecuencias que vendrán.

Tranquila siempre es mejor que se entere por tí. Además es tu mamá no hay amor más grande en este mundo que el de una madre hacia su hija. 

¿Eres una mujer que se traiciona a sí misma?

A lo largo de la vida y con base en nuestra historia y experiencias formamos nuestra personalidad y convicciones. En este sentido con esas convicciones, gustos, metas y anhelos dirigimos nuestra vida. Así mismo, cada día, buscamos crecer tanto emocional como intelectualmente para poder desarrollarnos a plenitud en cualquier ámbito. Sin embargo, no todo en la vida es color rosa y existen ciertos escenarios en los que tenemos que ceder o cambiar nuestra forma de actuar o pensar. Esto es muy peligroso. ¡Nadie debería cambiar quién es para encajar u obtener el amor de alguien! ¿Tú eres una mujer que se traiciona a sí misma?

Haces cosas que no quieres

Por más que nos adviertan y digan que no debemos hacer algo en contra de nuestra voluntad, siempre hacemos caso omiso. En este sentido debemos entender que nada ni nadie puede obligarnos a hacer nada. No importa que implique estar donde no quieres, hablar o profesar algo que no va contigo ni con tu forma de pensar.

Perdonas lo imperdonable

Sé que es muy importante aprender tanto a perdonar como a soltar lo que nos hace daño. Sin embargo, esto no implica permitir a quienes nos dañaron hacerlo de nuevo. En este sentido perdonamos cuando lo que nos han hecho ya no nos causa más daño. Entonces podemos ver a la otra persona sin miedo, enojo o  sentimientos encontrados, sólo esperamos que le vaya tan bien como a nosotros. No obstante, ponemos límites sanos entre ella y nosotros, de  tal modo que no le permitiremos herirnos de nuevo.

No luchas por lo que quieres

Todas tenemos un sueño o sueños que nos hacen levantarnos cada día, siempre que nos sentimos desmotivadas nos ayudan a continuar. Por tanto es nuestra responsabilidad y derecho hacer lo necesario para que eso funcione. En este sentido olvidar aquello que nos mueve y nos hace quienes somos es la peor forma en la que podemos traicionarnos.

Cambias tus opiniones por lo que piensan los demás

Hay otro hábito muy peligroso mediante el cual una mujer se traiciona constantemente. Se trata de cambiar de opinión con base en la opinión de los demás.  Mientras aquello que piensas tenga base en tu experiencia de vida, conocimientos y no le haga daño a los demás, está bien. No tienes por qué dejar de ser quien eres, mucho menos para caerle bien a los que te rodean.