¡Cuidado! Ese hombre no es tu amigo si…

En ocasiones es difícil dilucidar quién tiene buenas o malas intenciones con nosotras. En los peores casos los depredadores encuentran la forma de conseguir lo que quieren de las mujeres, porque ellas pocas veces ponen un alto al acoso porque se trata de su jefe, su amigo, su maestro, su tío, su abogado… Es decir, alguien cercano que conocen y de quien no esperarían tal conducta.

Chicas, es hora de cuidarnos a nosotras mismas y reconocer que hay ciertos comportamientos que son simplemente inaceptables. Así puedes reconocer a los hombres malintencionados.

Te hace comentarios inapropiados

Llevarse pesado con los hombres a veces no es la mejor de las ideas porque no sabes quién de ellos puede tener una personalidad depredadora. Al final, los comentarios inapropiados pueden ser un gran foco rojo que debemos parar en seco. Ojo con las insinuaciones sexuales que no van de acuerdo a la relación afectiva amistosa o laboral que llevan. Incluso intentos de tener acercamiento físico especialmente cuando estás en estado de ebriedad son señales de que esa persona tiene que salir de tu vida sí o sí, porque solo busca aprovecharse. Lo mismo ocurre cuando en el entorno laboral te toca “accidentalmente” o como una manifestación “amistosa”. No lo es. Son solo colegas o compañeros así que no debe tocarte.

Se aprovecha de ti…

¡Aguas, chicas, un hombre que se aprovecha de ti estando borracha no es tu amigo ni alguien que deba quedarse en tu vida! De hecho, lo ideal sería que te mantuvieras sobria para no dar oportunidad a nadie de que quiera aprovecharse de ti o de la situación. En algunas ocasiones el estado de poder en el que se encuentran nos hacen dudar de la forma en la que debemos o no actuar con ellos. Así que cambiemos el chip, no porque tenga una posición de poder ni porque sea tu “amigo” vas a dejar que te falte al respeto. Comienza como un juego, pero para ellos es solo la puerta de entrada para aprovecharse y podrías terminar en una situación com deo víctima.

Señales de que es un acosador sexual

Abre los ojos, un acosador sexual es mucho más fácil de detectar de lo que tú crees. Estas son las señales:

  • Quiere conocer aspectos acerca de tu vida sexual sin tener la suficiente confianza para tocar esos temas contigo.
  • Hay acercamientos físicos que te pueden poner incómoda. Es decir, invade tu espacio vital. Ante la situación se comporta muy soberbio como si imaginaras cosas. Esta es una forma de intimidación pues el hombre te considera una mujer débil.
  • Mensajes de texto con bromas sexuales que insiste en mandarte. Ante ellos debes ser muy clara y cortante. Dile que no los aceptas y no quieres recibirlos.
  • Busca cualquier excusa para obligarte a estar cerca de él o convivir contigo. Ten cuidado, estos chicos suelen ser encantadores con las demás personas.

Un acosador sexual no necesariamente se ve como un hombre agresivo. De hecho, suelen camuflarse entre las demás personas. Si te preocupa la actitud de un hombre hacia tu persona es mejor que pongas un alto desde un principio. Procura no quedarte a solas con él. Mantén la distancia y siempre déjale claro que no aceptas sus bromas, ni sus mensajes ni sus preguntas de índole sexual. Corta de tajo cualquier insinuación y procura llevar un registro de estas si se presentan a menudo. Ante todo date a respetar para que te respeten.

Disonancia cognitiva: la razón por la que muchas mujeres no huyen de una situación de acoso

Últimamente el tema de acoso sexual ha invadido las redes sociales a una escala impresionante. Es triste pero cada día se descubren más casos. Mientras se busca al culpable, muchas son las preguntas que rondan el tema. La más frecuente es ¿por qué algunas mujeres no huyen del acosador cuando la situación empeora? La razón es muy sencilla: es un proceso cerebral que se llama disonancia cognitiva.

Lo que provoca el acorralamiento

Se trata de un proceso que se efectúa cuando una persona tiene dos pensamientos-emociones contradictorias sobre el mismo hecho. En una situación hipotética, un chico invita a una chica a tomar un trago en su casa. Ella confía en él, pero de un momento a otro el hombre se comporta de una forma que traspasa los límites. En ese momento, la mujer entra en un estado de disonancia cognitiva: “Este hombre ha sido lindo conmigo  y por eso me encuentro aquí, pero se está comportando como un violador, no entiendo qué pasa”. Es, sin duda, un momento de acorralamiento en el que muchas mujeres hemos caído. Es en ese preciso momento cuando deberías tomar tus cosas y marcharte, pero reaccionar es realmente difícil.

¿Por qué sucede?

El sistema nervioso no puede resolver el problema, porque es una situación compleja. Por un lado, reconoces que el hombre que frente a ti no es peligroso, pero de hecho podrías estar en peligro. El shock que produce esta situación genera una especie de parálisis. Tu cerebro no comprende cuál de las dos percepciones que estás teniendo es la errónea. Además, el miedo puede influir gravemente en esta situación. Al estar siendo atacada buscas la forma de mantener la calma y no hacer enojar a la persona que te está agrediendo para no agravar el problema. Claro que al llegar a casa la realidad te golpea y piensas: “¿por qué no salí corriendo?”. En los casos de disonancia cognitiva solo hay tres posibles respuestas por parte del sistema límbico: huir, luchar o paralizarse.

En todo caso la respuesta por parte de la mujer que es atacada es de lo más natural. El día de hoy, no hay más que estar atentas y tratar de alejarnos de las situaciones de peligro. Además, aprender a confiar en tus instintos y no dejar que el miedo nos detenga. Al final, los hombres buenos existen y el amor es algo realmente hermoso de lo que no te debes privar.

#YoTambién, el movimiento que desencadenó el productor de cine Harvey Weinstein por acosar a actrices de Hollywood

Hollywood aparentaba ser el cielo para muchas actrices; sin embargo, a finales de 2017 salió a la luz que Hollywood se volvió el infierno en la tierra para varias de las más aclamadas musas del Séptimo Arte. ¿La razón? Las estrellas de cine denunciaron que fueron víctimas de acoso sexual y hasta violación por el productor de cine Harvey Weinstein. Como era de esperarse, la bomba estalló y muchas actrices dieron pie y se sumaron al movimiento #Metoo (#YoTambién, en español).

De productor a acosador

Harvey Weinstein empezó su carrera en la década de los ochenta. Él y su hermano Bob fundaron una pequeña distribuidora de cine independiente: Miramax. ¿Te suena ese nombre? Resulta que esa productora se convirtió en el principal estudio independiente de Estados Unidos. Es decir, prácticamente todas las películas pasan por manos de este magnate, situación que aprovechó para acosar a numerosas actrices o aspirantes.

La punta del iceberg

La punta del iceberg fue expuesta por la actriz Rose McGowan, quien denunció que Harvey Weinstein la acosaba. A esta acusación se sumaron las de sus homólogas Ashley Judd, Angelina Jolie, Gwyneth Paltrow y Asia Argento. Esta última incluso acusó al magnate de violación. Pero esto no es todo. Tras las acusaciones, numerosas figuras de Hollywood admitieron que sabían de su modus operandi, pero nunca hicieron ni dijeron nada para frenarlo…

Aprendió a decir no a su “monstruo”

Entre las actrices que denunciaron al productor destaca Salma Hayek, quien recordó que fue víctima de acoso sexual mientras filmaba la película sobre Frida Kahlo. A fin de ir tras sus sueños, Salma Hayek empezó el proceso para producir la película. Luchó para llevarla con Harvey ya que Miramax era “un refugio para artistas que eran complejos y desafiantes”. “En mi ingenuidad pensé que había cumplido mi sueño. (Harvey) había validado los últimos 14 años de mi vida y había apostado por mí, la ‘nadie'”, recuerda la actriz. Pero lo que ella no sabía era que pronto aprendería a decir que no. “No” a abrirle la puerta a cualquier hora de la noche en el hotel; decir “no” a bañarse con él, “no” a dejar que le hiciera sexo oral.

Una sobreviviente

Salma Hayek admitió que se “lavó” el cerebro para convencerse de que los acosos de Harvey Weinstein habían finalizado y era, es, una sobreviviente. El silencio de la actriz fue una manera de protegerse porque “explicar lo ocurrido era un desafío”. Es decir, se trataba de uno de los hombres más importantes de Hollywood. Pero eso no fue todo, Salma mantuvo una relación cordial “con un hombre que me hirió“, con el hombre que se volvió su “monstruo”.

Hace frente a su “cobardía”

Sin embargo, la actriz expresó que al ver que varias mujeres contaron lo vivido con el productor, tuvo que enfrentar su cobardía y aceptar su historia. “Y aunque fuera tan importante para mí, no era más que una gota en un océano de pesar. Sentí que a estas alturas a nadie le iba a importar mi dolor. Quizá era un efecto de todas esas veces que me dijeron, especialmente Harvey, que no era nadie”.

No al más #YoTambién

Tras las acusaciones, la presentadora de televisión estadounidense Oprah Winfrey dio un emotivo discurso en la entrega de los Golden Globes. “Quiero reconocer a todas las mujeres que sufrieron abusos y siguieron adelante porque tenían hijos que mantener, cuentas que pagar y sueños que perseguir. A todas las niñas que nos están viendo quiero decirles que hay un nuevo día en el horizonte. Cuando ese día finalmente llegue, será gracias a esas mujeres y hombres que habrán luchado para convertirse en los líderes que nos llevarán al tiempo en el que nadie más tenga que decir #YoTambién”.

Un reflejo de la sociedad

Lo cierto es que ese panorama no es exclusivo de Hollywood, sino que es un reflejo de lo que viven miles de mujeres en todo el mundo. Es un reflejo de un problema social que siempre ha estado presente. La diferencia es que ahora unas cuántas mujeres están alzando la voz para decir #YoTambién.

¿Hasta cuándo?

Mi pregunta es: ¿hasta cuándo? Para mí, la respuesta es fácil: hasta que la sociedad lo quiera. Las cosas no cambiarán si seguimos haciéndonos de la vista gorda y si no hay solidaridad ni empatía entre las personas. Todo seguirá igual si decimos: “Ya pasé por eso, ahora te toca a ti y tienes que aguantar”. ¿Aguantar? ¿En serio? ¡No, nadie tiene que aguantar nada ni exigir una de las cosas básicas de la vida: ser respetada!