Qué pasa cuando los padres dejan que los hijos los dominen

Aunque no lo creas, hay madres que le tienen miedo a sus hijos. Suena extraño, pues qué podrían hacer ellos para asustar a sus mamás, ¿cierto? Sin embargo, es una conducta más común de lo que imaginas. En estos casos, pareciera que las madres tuvieran que pedirle permiso a sus hijos para hacer algo.

Hipermaternidad

La hipermaternidad se relaciona con la sobreprotección, pues las mamás (y también los papás) buscan evitar que sus hijos se aburran y tomen decisiones equivocadas. Tienen presente la manera en que deberían educar a sus hijos, pero se excusan para no hacerlo. Además, no soportan que otros quieran controlar a sus pequeños, dejando de lado el comportamiento de los mismos. Al hacer esto, la figura de los padres queda por los suelos. Los hijos hacen lo que quieren cuando quieren sin importar nada más. Si no se les da la libertad, recurren al llanto para evitar un NO de sus progenitores.

Por qué sucede

Los padres trabajan y se sienten culpables por no pasar tanto tiempo con sus hijos. Esto provoca que se vayan al extremo y traten de controlarlos a distancia. Cuando los sobreprotegen terminan asfixiándolos e impiden que sean autónomos y maduros. Los niños se vuelven déspotas y se mal acostumbran a que sus padres hagan todo por ellos. También se hacen poco tolerantes a la frustración, aunque detrás de ese caparazón hay temor a lo desconocido. Tanto los hijos como los padres le tienen miedo a algo.

Cómo evitarlo

Deben fijarse normas desde el principio y hacerle entender a los hijos que el amor no significa permisividad. Si se establecen límites, los niños aprenden a madurar aceptando desafíos con los que a veces sufrirán. No hay que olvidar que la falta de autoridad causa frustración e inseguridad, y si los pequeños no sienten autoridad de los padres, la buscarán en otro lado.

Cómo lidiar con los hijos mandones y que te obedezcan

Los hijos mandones son una pesadilla para todos los padres y también para sus compañeros de la escuela. Su personalidad y comportamiento no es digno de presumir. Sin embargo, debes aprender cómo lidiar con esta situación, pues no sería nada agradable saber que tu hijo es un abusivo con los demás. Por ello te quiero compartir algunos consejos para guiar a tu hijo por el buen camino.

Ten paciencia

Eres mamá y lo que mejor sabes hacer es que de algún lado sacas paciencia para tus hijos. Aunque no lo creas, una razón por la cuál los hijos se vuelven mandones es por tu falta de firmeza y disciplina. Ellos te dominan porque te rindes muy rápido. Tienes que enseñarle a tu hijo a pedir las cosas siendo amable y que los demás no están obligados a complacerlo.

Pide cambios de conducta

Parecería obvio, pero si dejas esta situación para después o solo haces lo que te pide, entonces no dejarán de ser mandones incluso cuando sean mayores. Tampoco tengas miedo a pedirle a tu hijo que cambie su conducta, pues nunca sabrás cuando podrá ser maleducado ante una situación importante. Recuérdale a tu pequeño que debe pedir las cosas por favor, sin forzar a alguien ni hacer un berrinche cuando se le niega algo. El “por favor” y el “gracias” son las palabras más importantes que un niño debe tener en su vocabulario.

Invierte la situación

¿Por qué no? Los niños se sienten intimidados cuando un adulto actúa igual que ellos. Oblígalo a hacer la tarea que le estás ordenando, no tengas miedo. Así sentirá lo que sienten los demás cuando los obliga a hacer algo que no quieren. Por otra parte, puedes conversar con él y decirle cómo se sentiría si los otros niños hicieran lo mismo con él.

Involucra a sus maestros o a su niñera

Una buena opción es involucrar a sus maestros. Ellos son los que pasan más tiempo con tus hijos, así que también pueden ayudarte a lidiar con esta situación. Dales oportunidad de que les llamen la atención a tus hijos, bajo ciertos lineamiento. Conversar sobre el tema y fijar los límites es indispensable.

Enséñale a tus hijos como relacionarse con los demás

Un niño hace lo que vio en la tele, lo que ve que realizan sus padres, hermanos o gente cercana. Por eso tú eres su ejemplo a seguir. Entonces, está en ti ponerle el ejemplo de lo que debe hacer. De cómo distinguir entra la conducta aceptable y la que no. Tú debes enseñarle a tus hijos cómo relacionarse con los demás.