10 cosas que jamás debes enseñar a tu hija pequeña

Los pequeños no llegan al mundo sabiendo que hay un rol para él o ella en función de su sexo. Este aprendizaje lo adquieren con el paso de los años, y por supuesto, lo padres tienen mucho que ver. Ellos son los responsables de trasmitirles ese conocimiento. Si  tu esposo, por ejemplo, es grosero al contestar, tus hijos aprenderán que ese comportamiento es correcto. Las personas machistas no nacen, se hacen. A continuación te presentaré lo que jamás le debes enseñar a tu hija.

1. Las labores domésticas son cosa de mujeres

Los quehaceres del hogar son responsabilidad de todos, incluidos los hermanos varones. Permite que tu hijo te apoye en la cocina y que tu hija le ayuda a su papá a lavar el coche, por ejemplo.

2. Juguetes exclusivos de mujeres

Déjala jugar como quiera. Tanto las muñecas  como los carritos le ayudarán a desarrollar las destrezas necesarias para su vida adulta. No la obligues a jugar a la cocinita si a ella no le gusta.

3. Ser serviciales

Jamás debes enseñarle a tu hija que ella está para servirle a su hermano. Ella no tiene por qué lavarle la ropa o limpiar su cuarto. Tu hijo varón tiene la responsabilidad de tener su habitación en orden.

4. Incapaces de realizar una actividad

Las mujeres son igualmente inteligentes como los hombres. Son capaces de desarrollarse con éxito en cualquier ámbito laboral. No existen profesiones exclusivas para los hombres, las mujeres pueden estudiar carreras como ingeniería que se creen exclusivas parea ellos. Apóyala en sus sueños.

5. Apelativos femeninos

Los apelativos no deben usarse de forma negativa, denigrante ni menoscabar su integridad . Ser una mujer puede ser muy “cool y realizar las cosas “como una niña” también puede traer resultados sorprendentes.

6. Dependencia a un hombre

Nunca siembres en tu hija la idea de que no podrá hacer las cosas que le gusten sin el apoyo de un hombre. Tiene la capacidad de ser independiente. ¡Anímala!

7. Avergonzarse de ser mujer

Enséñale a estar orgullosa de lo que tiene y de lo que es. Que las mujeres no son sinónimo de debilidad, por el contrario tiene mucha fortaleza ante la tempestad.

8. La vida no es fácil

Enséñale que tendrá que enfrentarse a retos que le parecerán crueles e imposibles; sin embargo, debe creer en sí misma.

9. La sumisión está bien

El someterse ante cualquier persona no es una acción que tu hija deba aprender. Enséñale que tiene el derecho de expresar su opinión y a defender su forma de pensar.

10. Los golpes son correctos

Nunca le enseñes a tu hija que si alguien la golpea es admisible. No importa si cometió un error, ya que nadie es perfecto, los golpes son una agresión y hasta un delito. Ella es un ser humano que merece tanto respeto como el que más, tanto a su integridad física como emocional e intelectual. Que jamás admita que alguien la demerite, humille o abuse.

El día que los hombres nos vean como seres humanos, todo cambiará

No estamos exagerando, los hombres son unos patanes. En serio, a veces no sabemos qué pasa por su cabeza o si algo pasa por ella. En este sentido es impresionante que sigan viéndonos como si fuéramos seres incomprensibles o animalitos que se tienen que cazar o conquistar. El día que los hombres entiendan que somos seres humanos, mejorará la sociedad.

No somos un animal que se caza

Los hombres tienen una idea muy retorcida tanto del amor como de las relaciones de pareja. En este sentido nos ven como alguien a quien tienen que “cazar”. Y para intentar conquistarnos recurren a técnicas y métodos misóginos. Entre ellos se encuentra hablarnos y luego ignorarnos. También, decirnos que no nos vemos, o coquetean con otras chicas o te adulan en demasía. Lo peor es que piensan engañarnos. ¿Por qué no son capaces de entablar una conversación sana con nosotras?

Prohibirnos cosas

En muchas ocasiones he visto y escuchado que algunos chicos les prohíben distintas cosas a sus novias. La más clásica es: “No te pongas esto”, “no salgas a la calle así”. A algunos hombres también les molesta que sus novias salgan con sus amigas o amigos. Peor aún es cuando quieren ver tu teléfono o con quién hablas. De ninguna manera alguien puede prohibirte absolutamente nada. Tú puedes hacer lo que creas conveniente con tu vida mientras no lastimes a otra persona.

No somos niñas bonitas

Para comenzar, no somos niñas, somos mujeres plenas e imperfectas. En este sentido culturalmente se nos atañen cualidades o comportamientos que las mujeres deberíamos tener. Por ejemplo, ser calladas, educadas, no decir groserías. Tampoco podemos ser rudas o decir que no. Basta de esos prejuicios. Las mujeres somos seres humanos que no siguen un moldecito de cómo ser o cómo no. De cómo pensar o comportarnos o qué sentir. El día que los hombres  entiendan que somos seres humanos, podremos relacionarnos sanamente.

¿Estás de acuerdo?

Cómo actúan las mujeres psicológicamente fuertes

Todas queremos ser una mujer fuerte, independiente y segura de sí misma, pero no actuamos de esa manera. Bueno, pero ¿sabes cómo actúan las mujeres maduras? Pues no se dejan llevar por sus emociones y anteponen la razón. Además, tienen en mente sus deseos. ¿Quieres conocer algunas más?

Saben lo que quieren

Una mujer segura de sí misma sabe qué, cómo y cuándo quiere las cosas. En este sentido, jamás tendrá que titubear al tomar una decisión pues sabe hacia dónde se dirige su vida. Por tanto, lo mejor que puedes hacer es conocerte un poco más cada día. De esa manera tendrás más claras tus prioridades y la manera de conseguirlas.

Perdonan, pero no olvidan

Una mujer fuerte sabe que cada experiencia la hace crecer tanto emocional como intelectualmente. Por tanto, sabe perdonar los errores  y faltas que las personas han cometido. Sin embargo, no olvida lo sucedido y lo tiene presente para que nunca vuelva a pasarle. Además, no permite que nadie sobrepase sus límites, sin importar si se trata de sus familiares, amigos o pareja.

Tienen inteligencia emocional

Cuando somos adolescentes nos dejamos llevar por la emoción del momento. En consecuencia, creamos más problemas, drama y lágrimas de los que ya teníamos. Sin embargo, una mujer madura y fuerte experimenta sus emociones, las comprende y no permite que la dominen. En cambio, piensa las cosas antes de hablar o actuar. Si sigues preguntándote cómo actúan las mujeres fuertes, la respuesta es: con inteligencia y cautela.

No le tienen miedo a la soltería

Durante mucho tiempo se les enseñó a las mujeres a tener una vida en pareja. En consecuencia, le tienen pavor a la soltería. En cambio, una mujer segura de sí misma ha pasado mucho tiempo soltera, durante esta etapa se ha conocido a profundidad. Por tanto, sabe lo que quiere y lo que no. También pone límites sanos en todas sus relaciones y sabe respetar los de los demás.

Son independientes

Estas mujeres buscan su independencia emocional, física, mental y económica. Saben que al hacerlo podrán dirigir su vida de la forma en la que ellas quieran. Además, se mantienen en constante desarrollo para superar sus expectativas.

Hábitos que te harán más feliz cada día

   Las personas siempre están en la búsqueda de la felicidad; sin embargo, la fundamentan en cosas superficiales. Por ejemplo: en la compra de cosas materiales, cierto nivel de vida o incluso la presencia de ciertas personas en su círculo social. Es cierto que cada quien sabe lo que quiere, pero ¿no sería mejor tener hábitos saludables? Mediante ellos aprendemos a valorar ciertas cosas que casi siempre pasan inadvertidas y son realmente importantes. ¿Quieres saber cuáles son?

Piensa antes de actuar

Hay personas que son muy pasionales, por ende, siempre se dejan llevar por sus emociones. En este sentido consideran que eso es más honesto que premeditar lo que hacen o dicen. No obstante, al hablar o actuar sin pensar sólo herimos a las personas que nos aman y esperan cosas agradables y positivas de nuestra parte. Por ello siempre medita unos minutos o el tiempo necesario antes de tomar cualquier decisión.

Sé menos dura con tus errores

Es importante aprender a reconocer y a remediar nuestros errores, pues sólo de esa forma creceremos tanto intelectual como emocionalmente. No obstante, una cosa es reconocerlos y otro recriminarnos por ellos. Al hacerlo sólo nos saboteamos y vamos mermando poco a poco nuestra autoestima.  Este es un hábito que no se quita de la noche a la mañana, pero verás cómo va desapareciendo.

Valora cada cosa sin importar cuán pequeña o grande sea

La verdad es que los pequeños momentos son los que llenan de felicidad y estabilidad nuestra vida. No obstante, solemos darle más importancia a los acontecimientos grandes que al igual son importantes, pero son escasos. Por eso, aprende a disfrutar de las pequeñas cosas como una tarde con tus amigas, un día lluvioso o una charla agradable.

El mejor de los hábitos es ayudar a los demás

Pocos entienden lo bien que se siente ayudar a los demás. En este sentido, se debe a que has retribuido un poco a todas las personas que te han ayudado a ti. Por eso, siempre que puedas y en la medida de tus posibilidades, busca la forma de apoyar a las personas que te rodean. Además procura ser discreta al hacerlo, a nadie le gusta que una persona presuma lo que hace por otra.

Pensar de más es la razón por la cual no obtienes lo que quieres

Tomar decisiones no es fácil, sobre todo cuando estamos acostumbradas a pensar las cosas de más. Por nuestra mente pasan miles de posibilidades, tanto buenas como malas. Me entristece decir que en general son más los pensamientos negativos. Si a ello le sumamos otros factores, tanto nosotros como nuestras decisiones estamos perdidos. En este sentido pensar de más es la razón de todos nuestros problemas y te digo por qué.

Te preocupas en vez de ocuparte

La verdad es que nos gusta darle mil vueltas a las cosas en vez de hacerlas. Por ejemplo: hay algo que tienes que hacer y sólo piensas en ello, te preocupas por muchos días, pero sólo eso. Lo ideal sería que lo hicieras en vez de sólo pensar en ello. Entonces, no lo haces y pasan los días, los meses incluso la vida y al final no hiciste algo más.

Enfócate en tus progresos y no en tus retrocesos

Tal vez ya has pasado la etapa de la preocupación  y estás haciendo lo que debes. Sin embargo, te la pasas pensando en lo que no has hecho aún y créeme no hay peor error. Recuerda que todo tiene un proceso, por tanto, debes enfocarte en lo que haces, ya habrá tiempo para lo demás. Tanto hombres como mujeres tenemos este comportamiento, pero más nos vale dejarlo atrás si queremos mejorar tanto emocional como intelectualmente.

No seas dura contigo cuando las cosas no salen como quieres

Sin duda un hábito femenino es culparnos cuando algo sale mal. En este sentido las mujeres solemos ser más duras con nuestros errores que los hombres. En cierta medida es bueno reconocer nuestros errores, pero obsesionarnos con ellos sólo hará que nos estanquemos y de paso nos deprimamos un poco.

Es mejor pensar en soluciones y no en problemas

Te propongo concentrarte más en las cosas que te hacen sentir feliz y satisfecha contigo misma. Esto no implica que olvides corregir tus errores, simplemente hacerlo de forma sana y sin exagerar. Sólo de esa forma tomaremos decisiones más acertadas y realizaremos todo aquello que queremos.

Cómo ser madre me ha hecho una mujer más fuerte

Cuando eres madre tu vida cambia totalmente, ahora eres responsable de una persona y su formación. Cada cosa que esa pequeña persona haga afectará la vida de muchas personas. En consecuencia puede llegar a asustar la idea de tener un bebé. En este sentido nadie nos dice cómo ser madres, pero tampoco nos dicen que nos hará mujeres más fuertes, seguras e independientes.

Aprendes día con día

Cuando tienes hijos jamás dejas de aprender en todos los ámbitos posibles. Sobre todo cuando comienzan a ir la escuela. En esos momentos comienzas a enterarte de muchas cosas. Así mismo repasas las lecciones que viste en la escuela. También adquieres habilidades nuevas porque vas creciendo a la par de tu pequeño. ¿No es increíble?

Cómo ser madre me ha hecho más fuerte: al ver por otros

Uno de los instintos que más desarrollamos al ser madres es la empatía. En este sentido podemos mantenernos saludables tanto emocional como físicamente y a la vez cuidar la estabilidad de otros. Esto no sólo se reduce a nuestra familia, sino también apoyamos a otras madres que pasan por la misma situación.

Eres una experta en todo

Conforme tu pequeño va creciendo, tienes que hacer más tareas en menor tiempo.  En consecuencia, adquieres la habilidad de hacer distintas tareas a la vez. Incluso pueden ser muy distintas entre sí, esto tiene una explicación biológica. En este sentido para asegurar la supervivencia del bebé la madre debe cubrir distintos aspectos a la vez sin descuidarlo.

Desarrollas tu inteligencia emocional

Crear conexiones emocionales con tu hijo hace que tu cerebro desarrolle más conexiones neuronales. En consecuencia, eres más perceptiva en todo sus sentidos. Esto te permite estar más alerta y cuidar adecuadamente a tu pequeño. En este sentido eres capaz de prevenir problemas y también de encontrar soluciones con más facilidad.

Las mujeres fuertes hacen estas elecciones porque saben que ser feliz es una decisión

Llega un punto en la vida en el que hay que tomar una decisión tras otra. Y sabes que cada elección que hagas afecta tu vida, haciendo que se dirija hacia cierto rumbo. De hecho, no tomar una decisión también es tomarla. Estos procesos no son fáciles, pero ayudan a que las personas forjen su carácter. Por eso las mujeres fuertes hacen estas elecciones, pues saber que ser feliz es una decisión.

Son agradecidas

Las mujeres fuertes siempre dan las gracias a la vida, a Dios, los astros o a aquello en lo que creen. Son agradecidas porque entienden que estar vivas les permite hacer todo lo que quieren: disfrutar a sus seres queridos, amar, trabajar, correr, comer.

Buena cara a las adversidades

Y a pesar de lo que les ocurra, siempre le ven el lado positivo a las cosas. Sí, ser optimistas es una de sus mayores armas y características. ¿Por qué? Porque saben que ser negativas no les hará ningún bien. Comprenden que hay cosas que no están en sus manos y tienen que tomar las cosas de quienes vengan.

Cada día es una oportunidad para…

Son conscientes de que la vida es imprescindible y por eso cada día es una oportunidad. ¿Para qué? ¡Para todo! Trabajar, esforzarse y alcanzar sus objetivos, pues saben que nada cae del cielo. Empezar de cero si le dan un giro a su existencia, sobre todo si no se sentían felices. Y al ser de carne y hueso, saben que es una forma de asumir sus errores, pero principalmente de hacerse responsables de sus actos.

Disfrutan el presente

Y más allá de todo lo que esté pasando, viven su presente. Saben que sólo hay una vida y no pueden vivir añorando lo que fue, pero tampoco deben obsesionarse con lo que pasará. Así es, ocurrirá lo que tenga que ocurrir, pero principalmente cosecharán los frutos de sus esfuerzos.

Lecciones de vida que te da la soltería

La soltería no solo es un estado civil, se trata de un estilo de vida. En este sentido no tener pareja nos hace aprender muchas cosas, tanto positivas como negativas. Lo mejor que puedes hacer con esas lecciones es crecer tanto de manera emocional como intelectual. Al final, la vida es un viaje de ida en el que tenemos que disfrutar cada una de las experiencias que se nos presentan…

La felicidad es tu responsabilidad

La única persona que puede hacer algo para que seas feliz, eres tú. Es cierto que tus amigos, familiares, colegas o alguna pareja pueden llenar tus días de color. Sin embargo, eso no lo es todo en la vida. Nosotras tenemos la responsabilidad de buscar lo mejor para nuestro desarrollo intelectual y emocional. En este sentido si somos capaces de hacernos sentir bien, plenas y felices, también podremos hacerlo por las demás personas.

El amor es un sentimiento y no una cárcel

Cuando eres soltera y tus amigas no, aprendes muchas cosas. Sus vivencias en pareja nos dan muchas lecciones acerca de la relaciones. Por ejemplo: entendemos que ambos son seres individuales. También entendemos que somos compañeros y no posesiones a las que debamos cuidar constantemente. Tal vez la lección más importante es que el amor es libertad y no una jaula.

Somos capaces de hacer lo que queramos

Ser solteras nos enseña a ser mujeres independientes y fuertes. En nosotras recaen distintas responsabilidades que debemos cumplir sí o sí. Pero no te preocupes porque podemos con todas las barreras que se nos interpongan. En este sentido la adversidad es una oportunidad para crecer.

Apreciar el amor sincero de los que te rodean

La soledad es buena en el sentido de que nos permite apreciar a las personas que están en nuestra vida. Así mismo nos ayuda  a diferenciar entre las personas que vale la pena y las que deberían irse de nuestras vidas. Por tanto una vez que hayas identificado a esa personas, haz lo posible para mantenerlas en tu vida. Si deciden irse, es porque no tienen que estar contigo…

¿Eres una mujer que se traiciona a sí misma?

A lo largo de la vida y con base en nuestra historia y experiencias formamos nuestra personalidad y convicciones. En este sentido con esas convicciones, gustos, metas y anhelos dirigimos nuestra vida. Así mismo, cada día, buscamos crecer tanto emocional como intelectualmente para poder desarrollarnos a plenitud en cualquier ámbito. Sin embargo, no todo en la vida es color rosa y existen ciertos escenarios en los que tenemos que ceder o cambiar nuestra forma de actuar o pensar. Esto es muy peligroso. ¡Nadie debería cambiar quién es para encajar u obtener el amor de alguien! ¿Tú eres una mujer que se traiciona a sí misma?

Haces cosas que no quieres

Por más que nos adviertan y digan que no debemos hacer algo en contra de nuestra voluntad, siempre hacemos caso omiso. En este sentido debemos entender que nada ni nadie puede obligarnos a hacer nada. No importa que implique estar donde no quieres, hablar o profesar algo que no va contigo ni con tu forma de pensar.

Perdonas lo imperdonable

Sé que es muy importante aprender tanto a perdonar como a soltar lo que nos hace daño. Sin embargo, esto no implica permitir a quienes nos dañaron hacerlo de nuevo. En este sentido perdonamos cuando lo que nos han hecho ya no nos causa más daño. Entonces podemos ver a la otra persona sin miedo, enojo o  sentimientos encontrados, sólo esperamos que le vaya tan bien como a nosotros. No obstante, ponemos límites sanos entre ella y nosotros, de  tal modo que no le permitiremos herirnos de nuevo.

No luchas por lo que quieres

Todas tenemos un sueño o sueños que nos hacen levantarnos cada día, siempre que nos sentimos desmotivadas nos ayudan a continuar. Por tanto es nuestra responsabilidad y derecho hacer lo necesario para que eso funcione. En este sentido olvidar aquello que nos mueve y nos hace quienes somos es la peor forma en la que podemos traicionarnos.

Cambias tus opiniones por lo que piensan los demás

Hay otro hábito muy peligroso mediante el cual una mujer se traiciona constantemente. Se trata de cambiar de opinión con base en la opinión de los demás.  Mientras aquello que piensas tenga base en tu experiencia de vida, conocimientos y no le haga daño a los demás, está bien. No tienes por qué dejar de ser quien eres, mucho menos para caerle bien a los que te rodean.

Estas son algunas heroínas que lucharon por los derechos de las mujeres

El mundo está lleno de héroes y heroínas, quienes no tienen súper poderes, capas ni trajes llamativos. No, estos superhéroes usan otras herramientas, como su voz, tenacidad y deseo de ayudar. Algunos están en el anonimato, pero otros no. Te compartiré quiénes son algunas heroínas que lucharon (o siguen luchando) por los derechos de las mujeres.

Sor Juana Inés de la Cruz  (1648/1651 – 1695)

Viajaremos varios años atrás, porque las heroínas existen desde siempre. Como ya leíste, la primera es Sor Juana Inés de la Cruz, quien fue una religiosa y escritora mexicana. Sor Juana Inés de la Cruz fue una niña prodigio, ya que aprendió a leer y escribir a los tres años de edad. De modo que su inteligencia la hizo destacar, al grado de que un noble la apoyó para que estudiara. Pero al crecer, tenía dos opciones: casarse, y vivir de acuerdo con las normas de la antigua sociedad, o volverse monja. ¿Qué crees que escogió? Aunque no lo creas, lo segundo porque sólo así seguiría estudiando, ya que siempre fue fiel a su ideología: las mujeres tenían derecho de recibir educación igual que los hombres. Además, deseaba ser independiente. Escribió varias obras, en las que destacó que las mujeres son la base de la razón y no de la pasión. Murió cuando ayudaba a unas enfermas víctimas de cólera, en México en 1695.

Olympe de Gouges (1748 – 1793)

Esta mujer nació en Francia y redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, en 1791; es decir, dos años antes de su muerte. El escrito fue una adaptación de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, escrito en 1789. ¿Por qué? Porque Olympe de Gouges creía que debía existir igualdad de derechos, a fin de que las mujeres fueran libres. Pretendía que ellas fueran tratadas como seres humanos y no objetos.

Eva Perón (1919-1952)

Eva Perón, la primera dama de Argentina, se involucró en la vida política. ¿Por qué? Para impulsar la Ley del Sufragio Femenino, en 1947. Fue parte del Partido Peronista Feminista, en 1949. Eva Perón llegó a expresar que “la mujer debe afirmar su acción. La mujer debe votar. La mujer, resorte moral de su hogar, debe ocupar el sitio en el complejo engranaje social del pueblo”.

Lee Tai-Young (1914 -1998)

Esta heroína trabajó como maestra de escuela y cantante de radio. También cosía y lavaba ropa para mantener a su familia, en 1940. Sin embargo, luego se puso a estudiar y logró ser la primera abogada y juez de Corea. A lo largo de toda su carrera luchó por los derechos de las mujeres. Siempre manifestaba que “ninguna sociedad puede o prosperará sin la cooperación de las mujeres“.

Rigoberta Menchú (1959 – presente)

Rigoberta empezó a trabajar en una finca cuando tenía cinco años de edad. Ese trabajo le arrebató la vida a sus hermanos y amigos. Eso detonó que la heroína conociera las injusticias y la discriminación que viven los indígenas; sin embargo, la alentó a ser activista de los derechos humanos de Guatemala. Obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 1992 debido a su lucha por la defensa de los derechos indígenas y humanos de su país. Sí, esta mujer lucha por los derechos humanos, pero enfatiza la importancia del papel de la mujer en la sociedad. Destaca que las mujeres son capaces de proyectar el rumbo de la vida humana.

Malala Yousafzai (1997 – presente)

Malala es de Mingora, Pakistán, donde el Talibán (líder político) prohibió que las mujeres recibieran educación. En ese entonces, la chica tenía 11 años de edad, pero no se quedó de brazos cruzados. No, a principios de 2009 empezó a escribir un blog para la cadena de noticias BBC sobre cómo era vivir bajo las reglas de su gobierno. Esto ocasionó que la joven recibiera amenazas de muerte. De hecho, en 2012, el Talibán le disparó en la cabeza. La joven fue operada y estuvo en rehabilitación hasta que se recuperó. En 2013, regresó a la escuela y declaró que “volver al colegio me hace feliz. Mi sueño es que todos los niños en el mundo puedan ir a la escuela“. La historia de Malala trascendió e impactó al mundo. Y en 2014, recibió el Premio Nobel de la Paz, cuando sólo tenía 16 años de edad.