Cómo dejar de comer chatarra sin morir en el intento

Dejar de comer chatarra parece una misión imposible. La tentación esta frente a nosotras más de tres veces al día. En todos lados hay una forma fácil y sencilla de hacernos de esas deliciosas golosinas. La comida chatarra supone un gran riesgo para nuestra salud, pero no por ello nos detenemos a pensar que comer hasta las migajas de la bolsa de papas que tenemos enfrente nos perjudica.

Sin embargo, parece que algunas investigaciones nos dan la clave para pensarlo dos veces antes de sucumbir ante una rebanada de pastel. 

El secreto para dejar la chatarra atrás

Las investigadoras Linda Hagen, Aradhna Krishna y Brent McFerran llegaron a la conclusión mediante estas cinco pruebas de que las personas tienden a comer más comida chatarra cuando la consiguen sin ningún esfuerzo físico. El estudio comprobó que es más fácil echarle la culpa a alguien más de ingerir comida chatarra cuando nos la ofrece, que cuando nos servimos nosotras mismas. Es decir, cuando tienes frente a ti un pastel, es mejor que tú cortes la rebanada, pues así asumes la responsabilidad por las calorías que ingieres y consumes menos. Cosa que no pasa cuando alguien corta tu rebanada y te da una porción mucho más grande. Este es el primer gran secreto para dejar de comer tanta chatarra. En vez de que alguien más te dé una porción, toma en tus manos la decisión de servirte con tus propias manos.

Los snacks más apetecibles hasta arriba

Deja los snacks más grasosos hasta arriba de tu alacena, de esta forma evitarás consumirlos cada vez que la abras. De hecho, es bueno que los escondas o los coloques en lugares extraños para que no tengas un fácil acceso a ellos.

“No” a ir al súper con hambre

Esta es una gran regla de oro. Cuando vas al súper con hambre, regresas con más de una bolsa de comida chatarra que no deberías tener en casa. Evita comprar grandes cantidades de este tipo de comida. Si se te antoja algo compra solo una porción. Es mejor dejar las tentaciones fuera de casa. De esta forma desistirás pronto de consumirlos pues tendrás que salir de casa por ellos.

Busca snacks bajos en calorías

Busca opciones bajas en calorías para darte un gusto de vez en cuando. La realidad es que esto no está mal, pero ten cuidado con tus porciones. Lo que está muy mal es que exageres en cuántas veces te vas a dar el gusto. De hecho, puedes darte solo un gusto a la semana para evitar caer en más tentaciones.

Inténtalo, dejar la comida chatarra no es tan difícil.  Mientras menos acceso tengas a ella se te va a hacer más fácil. Ánimo haz un poco de ejercicio para olvidarte de ella.

Saltarte comidas: ¿es buena idea para bajar de peso?

A veces creemos que dejar de comer es una buena forma de deshacernos de algunos kilitos. Sin embargo, la realidad es que no. Saltarte comidas es una salida fácil que no va a ofrecerte un buen resultado, o al menos no por mucho tiempo.

Buscar el peso ideal

El sueño de muchas de nosotras es lograr el peso ideal, pero sabemos que para eso se necesitan varias cosas. Lo más importante es que conozcas las características de tu organismo. Aunque no lo creas, los factores genéticos pueden influir más de lo que imaginas a la hora de alcanzar tu peso ideal. También es básico que consideres el estilo de vida que llevas. De nada sirve que comas bien si no descansas lo suficiente, por ejemplo.

Saltarte comidas, ¿sí o no?

Muchas personas no desayunan porque quieren llegar a tiempo al trabajo. Otras se saltan esta comida porque les da flojera preparar algo y prefieren comprar cualquier cosa de camino al trabajo. Sin importar cuál sea la razón, no desayunar bien es lo peor que puedes hacer. El hecho de saltarte comidas solo hará que tu organismo pague las consecuencias. Si tú has hecho eso, piensa que en realidad no es bueno para ti.

No castigues a tu organismo

Saltarte comidas solo provocará que no tengas fuerzas para hacer tus actividades. Tu estómago sufrirá las consecuencias y a la larga podrías padecer problemas de gastritis o colitis. Mal pasarte no hará que bajes de peso, al contrario, pues tu organismo absorberá los nutrientes de lo primero que ingieras, así sea comida chatarra. Lo mejor será que hagas tus tres alimentos fuertes del día con las respectivas colaciones. De este modo te mantendrás saludable.

Después de conocer el daño que provoca saltarte comidas, evalúa si realmente vale la pena hacerlo.

Cómo dejar de comer cuando te sientes triste

Seguro muchas veces has intentado dejar de comer pero a veces cuesta más trabajo del que imaginas. Parece que sólo se trata de un impulso, pero la causa puede ir más allá del antojo.

Estado de ánimo

Tal vez has notado que cuando te sientes triste o deprimida, tiendes a comer más. Sentir estrés también puede hacerte ingerir más alimentos de los que deseas. Es común refugiarse en la comida cuando algo va mal en la vida. De primera instancia la acción parece normal, pero no hacer nada para controlarla puede volverse un mal hábito. Convertir un alimento en la satisfacción de nuestras necesidades emocionales no es lo mejor.

Arma de doble filo

Cuando el estómago cruje y duele es por hambre y lo que hacemos es comer para calmar esa sensación. El problema es que a veces la señal la da la mente o las emociones. Buscar satisfacer la necesidad de manera inmediata puede ser un alma de doble filo, pues cada vez que suceda buscaremos satisfacer esa necesidad. Comer debe ser por apetito y no por influencia de las emociones. El problema es que no siempre se puede diferenciar la necesidad fisiológica de un antojo.

Cómo dejar de comer al sentirte triste

Los alimentos de consuelo son nuestros fieles compañeros. Cada una tiene un tipo de confort food que es su aliado perfecto de acuerdo a las situaciones. Al sentir ansiedad o aburrimiento puedes elegir las papas fritas, cuando sientes depresión comes helado o galletas. ¿Por qué no elegir zanahorias, manzanas o alguna otra fruta o verdura para consolarte?

¡Hazlo de una vez por todas!

  • ¿Tienes hambre de verdad? Pon atención a tu comportamiento, si tienes hambre comes sin problema. Cuando es antojo sólo te enfocas en alimentos azucarados o grasosos que en otro momento del día no comerías. El hambre emocional es repentina.
  • ¿Comes por gusto? Cuando algo no sale como esperabas y sientes necesidad de devorar alimentos, es probable que tus emociones te dominen.
  • Aléjate de las tentaciones. Deja fruta o verdura a tu alcance en lugar de golosinas.

Aprende a tener autocontrol para que no comas de más

Muchas queremos estar en forma, tener un peso saludable o perder algunos kilitos. Sabemos que la alimentación adecuada es una vía para lograrlo, pero a veces sentimos debilidad frente a la comida. Comer de más, a la larga, significa incremento de peso, mal estado de salud y muchas otras consecuencias. Si aprendes a tener autocontrol, esto no será un problema. ¿Quieres saber cómo lograrlo?

Hábitos y costumbres

Aunque no lo creas, hay algo más fuerte que la genética que influye en el aumento o pérdida de peso. Las costumbres que tienes en casa con tu familia son más fuertes que la genética en tu comportamiento alimentario. Los mecanismos de hambre y saciedad sí responden a marcadores neurobiológicos, pero reaccionamos a diferentes estímulos que se relacionan con el hambre.

¿Cómo tener autocontrol?

Comer mecánicamente es lo peor que podemos hacer, pues no comemos por tener hambre realmente. Para evitarlo, es preciso identificar el estímulo que te conduce hacia allá. Los estímulos internos que más nos afectan son: estrés, ansiedad, aburrimiento o nerviosismo. Los estímulos externos son: ver televisión, ir de compras, etc. Si te observas y analizas podrás tener autocontrol. Para ello debes anotar día con día lo que comes en todo momento. En ese diario de alimentos indica el día, la hora, el lugar, la cantidad y número de porciones ingeridas durante el día. Debes anotar la sensaciones que tuviste en cada momento, así podrás identificar las conductas erróneas.

Controla tu ingesta

  • Detente. Cuando quieras comer, antes de tomar cualquier alimento o golosina, pregúntate si realmente tienes hambre.
  • Usa la mesa. A veces tenemos la mala manía de comer viendo la televisión o la computadora. Eso en muchas ocasiones nos hace comer de más porque no estamos conscientes del plato. Come sólo en la mesa, sin realizar otras actividades en ese momento.
  • Usa los platos. Para estar más consciente de la porción de alimento, sirve tu comida en plato, en lugar de un contenedor de plástico.