7 cosas que debes hacer con tu hijo en su primer año

Recuerdo que cuando estaba embarazada, esperaba con muchas ansias el nacimiento de mi bebé. Los días se me hacían eternos hasta que llegara ese momento en que conociera por fin su rostro. Soñaba con él, lo veía por medio de los ultrasonidos, pero seguía esperando saber cómo era. Jamás pensé que el primer año de su vida se me pasara volando. ¡Super rápido!

Así viví el primer año de mi hijo

Al fin llegó el gran día en que él salió al mundo exterior y por fin pude conocer ese rostro tan hermoso. A pesar del dolor o malestar que pudiera sentir, sabía que tenía que seguir adelante por su bienestar. De nada servía que yo lo impulsara si yo me iba quedando estancada en el camino. Pensé que los primeros días pasarían muy lentamente. Mi bebé solo comía y dormía, no tenía que preocuparme por nada más. Conforme fue pasando el tiempo, fue intentando sentarse, luego gatear y de pronto ya daba sus primeros pasos. Cuando me di cuenta, el primer año se estaba yendo más rápido de lo que imaginé.

1. Guarda sus medidas

Por fortuna, desde antes de que naciera mi pequeño, investigué y leí sobre todas las dudas que tenía. Además, escuché los consejos que otras mamás me dieron. No quería dejar ningún detalle de lado, por lo que sabía que de podía aprender. El consejo más importante que puedo darte, es que antes de su primer año, guardes medidas de sus manos, sus pies o incluso cuánto va creciendo. Créeme, el tiempo pasa a prisa y si no guardas al menos uno de estos detalles, puede que te arrepientas más adelante.

2. Cántale

Recuerdo que al principio me daba un poco de pena cantarle (sí, muy tonta yo). Conforme pasó el tiempo, le cantaba a mi bebé incluso cosas que se me ocurrían en el momento. Pasamos por varias etapas con las canciones, pero algunas se quedaron grabadas en su corazón. A pesar del tiempo, sigue pidiéndome que le cante ESAS canciones, porque son las que crearon un vínculo inquebrantable entre él y yo.

3. Fotos, muchas fotos

Al darme cuenta de que el tiempo pasaba super rápido, entendí que al menos una vez al mes tenía que sacarle una foto a mi retoño. Es impresionante lo que puede cambiar un bebé de un mes para otro. Tal vez una como mamá no lo nota, porque a diario vemos a los hijos, pero quienes no viven con ustedes vaya que lo notan. Durante el primer es cuando hay más cambios, que deben quedar grabados para futuras pláticas con tu pequeño. Llega un día en el que quiere saber cómo se veía al nacer y es muy lindo recordar toda su evolución.

4. Salgan a pasear

A veces, el temor de salir con un pequeño es mucho, pero no dejes de hacerlo al menos una o dos veces a la semana. La experiencia puede ser todo un reto, pero créeme que vale la pena. Es un hecho que tendrás que cargar lo doble de maletas, juguetes y algunos accesorios que te ayudarán. Parece que no, pero eso se graba en la memoria de tu pequeño y es un gran referente para su vida y la tuya.

5. Hagan locuras

Como mamás, tendemos a ser más rectas y seguir las reglas al pie de la letra. De vez en cuando se vale romper esas reglas y divertirte un poco más con tu hijo. Prueben un día a quedarse en pijama y a pintar con manos y pies en papel. Hagan alguna receta sencilla o decoren algún espacio de la casa. Hacer actividades juntos es muy significativo para nuestros pequeños. Durante ese tiempo compartido se crean lazos indivisibles y se crean recuerdos memorables. Yo, por ejemplo, dejo que mi hijo me maquille para los festejos de Halloween, incluso accedo a disfrazarme para pasarla bien con él. También se vale salir a disfrutar la lluvia con unas botas y un impermeable. Deja que salte en los charcos un rato, eso lo hará feliz.

6. Atesora recuerdos

Si algo he aprendido en estos años, es que debo guardar algunas prendas, dibujos y objetos que recuerden alguna etapa de mi pequeño. Hacerlo me ayuda a darle más referencias de lo que ha vivido. Tengo muchos videos y fotos, pero también los detalles tangibles ayudan a recordar. Además, debo reconocer que llegan a rodar lágrimas por mis mejillas cada vez que veo eso que algún día usó.

7. Edúcalo con el ejemplo

El primer año es muy importante si hablamos de educación y amor. No hay que olvidar que los niños aprenden, no con lo que dices, sino con lo que haces. Con el ejemplo, pues. Si tú le dices a tu hijo que no aviente algo si se enoja, pero tú lo haces, le transmites un mensaje confuso. Lo que dices y haces debe tener congruencia. Es importante educar con el ejemplo y con mucho amor. Hay libros o canciones que ayudan a que este proceso sea divertido para ellos y para ti.

Elegir un castigo para tus hijos no es una tarea fácil

Educar a nuestros hijos no siempre es una tarea fácil, en este sentido hay que mediar la gravedad de su travesura con el castigo. Sin embargo, ¿cómo castigarlos sin herir sus sentimientos o minimizar lo que hicieron mal?  Si te encuentras en esta situación, tal vez estos consejos te ayuden a elegir castigo más justo.

Toma en cuenta su edad y desarrollo

No es lo mismo regañar a un niño de 10 años que a uno de 2. Por eso debes ser muy consciente del desarrollo de tu pequeño. Piensa que hay cosas que aún no comprende, por lo que tendrás que explicarle lo que sucede. Por ejemplo: si se trata de un pequeñito de dos años que manotea, debes explicarle que lastimar a las personas está mal. Que nadie debe lastimarlo y por su parte él no debe lastimar alguien.

 Debes elegir el diálogo antes que los golpes

Lo peor que puedes hacer es perder la paciencia con tu pequeño. Los gritos y los golpes dejan huellas permanentes tanto en su autoestima como en sus emociones. Además, estos afectan la forma como tu pequeño entiende las relaciones en todos los ámbitos. Por ello si sientes que estás muy enojada, mejor toma unos minutos para relajarte y pensar qué te hace sentir de esa forma. Cuando estés más calmada regresa con tu pequeño y explícaselo. Verás que te entiende sin necesidad de gritarle.

No lo dejes hacer un berrinche

Este consejo nos lo dio una psicóloga, ella afirmaba que si dejas a un niño hacer un berrinche enorme porque está enojado, en el futuro tendrás graves consecuencias. Inconscientemente le estás enseñando que si se enoja puede hacer todo un berrinche, drama, pegar gritar y que todo estará bien cuando se calme. ¿Te imaginas ese comportamiento en un adulto? Por eso siempre que esté enojado haz que hable de sus emociones: qué siente, piensa, de esa forma, aprenderá a expresar sus emociones de forma sana.