No tienes que repetir los errores de tu familia

Todos hemos pasado por una o dos situaciones que preferiríamos olvidar. Ya sean problemas personales o situaciones familiares que nos hacen sentir inseguras de diversas formas. No obstante, lo importante es aprender de ellas y evitar recrearlas con nuestra propia familia y amigos. No tienes por qué cargar con culpas que no son tuyas o repetir los errores…

Busca ayuda psicológica

Hay acontecimientos que vivimos durante nuestra infancia o adolescencia que nos marcan. A pesar de la huella que nos dejan no les damos la importancia que deberíamos. En este sentido pensamos que son cosas pasadas y, por tanto, no pueden afectarnos. Éste es uno de los peores errores que podemos cometer, pues son círculos que afectan cada una de nuestras relaciones. Consecuentemente lo mejor es acudir con un terapeuta que nos oriente.

Perdona tanto tus errores como sus errores

No importa cuán terribles hayan sido las cosas que sucedieron pues muchas no fueron tu culpa. Sin embargo, a veces sientes que sí. Por ello es necesario que perdones los errores cometidos y te libres de culpas. Sólo de esa forma podrás tener una relación sana o por lo menos cordial con tu familia. Así mismo, entablarás conexiones saludables libres de traumas y rencores que sólo enturbian la relación.

No tienes que replicar actitudes dañinas

Antes que nada necesitas aprender la lección y pasar la página. Es decir, todos identificamos acciones, palabras y gestos que nos molestaban de ciertos familiares. Desgraciadamente, tendemos a repetirlos sin darnos cuenta, te lo digo por experiencia. Por ello mejor ten muy en cuenta qué era lo que te molestaba y, por favor, no lo repitas. Verás como tu vida es más tranquila y hay menos peleas en tus relaciones laborales, escolares y sociales.

Recuerda que tu presencia marca la vida de alguien más

En nuestra vida hay personas que recordaremos para bien y para mal. Puede ser que rememoremos sus frases, gestos o el trato que tenían con nosotros. ¿Ahora entiendes el impacto que tienen en tu presente? Por eso debes ser muy cuidadosa con la forma en la que te desenvuelves y tratas a los demás. Podría ser que una sola de tus palabras o acciones cambie la vida de alguien para siempre. Por tanto es mejor dejar algo positivo en las personas que nos rodean. De esa manera mejoramos la sociedad poco a poco.

Cómo mejoré la relación con mis hermanos

Tus hermanos pueden ser tus mejores aliados o tus peores enemigos. Yo tengo dos uno más grande que yo y otro más chico. Si de por sí ya es difícil ser la única mujer, ser la de en medio no mejoró la situación. En este sentido nuestra relación ha cambiado con el paso de los años y ha habido de todo. Desde las clásicas peleas por atención, a la camaradería hasta el ignorarnos por completo. Creo que todos pasamos por esta etapa, pero es necesario limar asperezas de la mejor forma.  ¿Qué cómo mejoré mi relación con mis hermanos? Pues no fue tan difícil, te cuento.

Cuando éramos niños, todo era armonía

Al inicio sólo éramos mi hermano mayor y yo que compartíamos todo. Durante esta etapa  solíamos hacer toda clase de travesuras juntos. Nuestra camaradería era tal que compartíamos los castigos. Así mismo, mis padres tenían más tiempo para cuidarnos a ambos y, siendo honesta, como yo era la pequeña tenía un poquito más de atención. Esto cambió cuando mi hermanito nació. Mi universo pasó de ser heliocéntrico a girar en torno a mi hermanito. Incluso mi hermano estaba muy emocionado y yo muy celosa. No obstante, con el paso del tiempo mi hermanito también se convirtió en mi cómplice. En consecuencia los tres éramos inseparables hasta que…

La adolescencia sí es una etapa difícil

Mi hermano mayor y yo entramos a la adolescencia y ya no hubo retorno. Al inicio nos llevábamos bien, pues salíamos con el mismo grupo de amigos. Pero cada uno estaba formando su personalidad, en consecuencia, las cosas no siempre iban bien. Seguíamos compartiendo gustos musicales, de ánime e incluso de comida, pero aún así no lográbamos cruzar dos palabras sin pelear. Mi hermanito resintió todo ello porque ya no jugábamos los tres juntos sino por separado. La verdad es que está situación permaneció hasta que ambos entramos a la preparatoria y mi hermanito a la secundaria.

La ausencia pone todo en perspectiva

 Las cosas se relajaron muchísimo cuando mi hermano y yo entramos a la preparatoria. Todo sucedió porque compartíamos algunas clases y cursos extra. Fue en ese momento en que nos conectamos más que antes, compartíamos música, libros, películas, casi todo. Esa camaradería se extendió hasta mi hermanito con quien salíamos a diferentes eventos y exposiciones, tratábamos de estar siempre para el otro y ser lo más honestos posible. No obstante, todo terminó cuando mi hermano se fue a otro estado para estudiar su carrera.  De repente nos quedamos mi hermanito y yo solos y con una gran ausencia. La relación con mi hermanito se fortaleció muchísimo pues ahora sólo nos teníamos el uno al otro, también tratábamos de estar en contacto con mi hermano. Durante este tiempo aprendí ciertas reglas de convivencia que tal vez te sean útiles.

¿Cómo mejoré la relación con mis hermanos?

  • Siempre respeté su privacidad pues aunque me contaban todo, habían cosas que eran parte de su intimidad.
  • Ninguno de nosotros intentó sobreproteger al otro, entendimos que había etapas que cada uno tenía que vivir.
  • Jamás nos hemos entrometido en la relación de alguno.
  • Siempre nos hablamos con respeto.
  • Nunca nos juzgamos o criticamos, pero sí éramos honestos cuando alguno cometía un error.

Esos son los hábitos que siempre nos han mantenido unidos, hasta ahora nos seguimos llevando bien, aunque como en todas las familias a veces hay pequeños altercados, lo importante es resolverlos. Tú ¿cómo te llevas con tus hermanos?

Los beneficios que le trae a tu vida una buena relación con tu familia

La verdad es que la vida familiar no es tan linda como la representan. Como en toda relación existen problemas o situaciones delicadas. Sin embargo, la relación que tenemos con nuestra familia nos define en cierta forma. Además, de ella aprendemos cómo relacionarnos con otras personas. Por tanto debes conocer los beneficios que te aporta el tener un buena relación con tu familia.

Tus relaciones familiares influyen en tus futuras relaciones

Ya en alguna ocasión les he hablado de la la importancia tanto de la relación con tu padre como con tu madre. En este sentido ambas nos ayudan a crear un concepto del amor de pareja y la forma en cómo esta se vive. De esa misma manera nuestra relación con la familia nuclear influye en la forma como nos relacionamos con las demás personas. Nos enseña los límites que debemos tener al actuar, pensar y hablar con los demás. Así mismo, creas un concepto de familia ideal o no. Por tanto, al momento de formar la tuya, te basas en las carencias afectivas y emocionales que tuviste durante la infancia.

Tu seguridad y autoestima aumentan

Nuestra familia nos enseña a creer en nuestras capacidades y habilidades en general. Además nos hace sentir seguras en los momentos más difíciles y también en los más felices. En cambio, si tenemos una relación fracturada o difícil nos sentiremos inseguros del amor que otras personas nos brindan. Inclusive podríamos acercar a nuestro círculo a personas que en verdad no se interesan por nosotras.

Y el último de los beneficios es…

Otro de los beneficios de tener una buena relación familiar es que siempre tienes a quien acudir. Sin importar el error o el acierto, tanto tus padres como tus hermanos estarán para apoyarte. También para aconsejarte e incluso ponerte en tu lugar en más de una ocasión. En este sentido y como el amor con amor se paga, tú debes hacer lo mismo por ellos.