Violencia obstétrica, ¡no la permitas!

El embarazo es una de las etapas más felices que una mujer puede vivir; sin embargo, también es una etapa muy vulnerable. En este sentido tanto el bebé como tú corren riesgos que en ocasiones son inimaginables. Por ejemplo: la violencia obstétrica. Esta consiste en recibir malos tratos por parte del personal médico que te atiende, antes, durante y después del parto. Son increíbles los números de casos que se presentan, por ello mejor infórmate para evitarla.

¿Qué es la violencia obstétrica?

Se trata de la violencia física, emocional e inclusive sexual que una mujer experimenta durante el embarazo. Cualquiera de estas puede presentarse antes, durante y después del embarazo. Existen formas diversas, algunas tan sutiles que no logramos identificarlas como abuso en primera instancia. Por ello es tan peligroso tanto para la madre como para el bebé.

  • Es violencia si el doctor te niega algún tratamiento de fertilidad.
  • Los doctores no pueden ignorar ninguna de tus dudas, quejas o molestias en ningún momento.
  • La realización de cirugías sin consentimiento tuyo o de algún familiar.
  • Negar el contacto entre madre e hijo.
  • Obligarte a dar a luz de cierta forma.
  • Aprovechar el estado de inconsciencia para agredirte sexualmente.

¿Cuáles sin las consecuencias para ti y tu bebé?

Ser víctima de alguna de estas acciones conlleva consecuencias a corto o largo plazo. Por ejemplo, ser perturbada de esa forma antes de parto podría traer complicaciones durante el mismo. Así mismo, esta situación puede dejarte una huella emocional que te afectará en tu segundo parto. Por eso es muy importante que acudas con un especialista si has sido víctima de este delito.

¿Qué hago si fui víctima?

Este delito aún se analiza para legislarse; sin embargo, es muy importante que denuncies cualquier tipo de maltrato. En ese sentido el hospital o aquel médico que te haya agredido debe pagarte una indemnización para cubrir la terapia psicológica. No obstante, recuerda que es un deber denunciar para evitar que más madres pasen por esto.

¿Conoces a alguien que haya vivido  algo semejante?

El yoga va a cambiar tu vida sexual; ¡te digo cómo!

Hay muchos beneficios tanto físicos como mentales por practicar yoga. En este sentido si lo practicamos de forma regular nuestra condición física y nuestra resistencia mejoran. Los niveles de estrés se equilibran por lo que estás de mejor humor durante todo el día. Así mismo, tu energía es tan elevadas que tus relaciones mejoran. Sobre todo las relaciones sexuales mejoran en todos los ámbitos. ¿Quieres saber cómo?

El yoga te aporta una gran flexibilidad

Es obvio que al practicar este deporte lo primero que adquirimos es flexibilidad. Esta le permite al cuerpo trabajar de mejor manera en todo aspecto. En cuanto al sexo podremos realizar distintas posiciones sin lastimarnos. Así mismo aumenta la sensibilidad en todo el cuerpo, por lo que las caricias son más placenteras tanto para nosotras como para nuestra pareja.

También favorece la flexibilidad mental

Así como con nuestros límites corporales, el yoga también rompe con nuestros límites mentales. Nos aventuramos a pensar no sólo en el placer físico que sentimos en el momento, también pensamos en las emociones que fluyen entre ambos. Por ello, se proponen a hacer distintas cosas más divertidas. En ese sentido eres más abierta y no te espantas por cualquier cosa, pero sí te cuidas tanto física como emocionalmente.

Fortaleces los músculos de la pelvis

Otro de los grandes beneficio es que fortaleces todos los músculos de tu pelvis. En consecuencia, podrás hacer distintos movimientos que no sólo te gustarán a ti, sino también a tu pareja. Obviamente esta habilidad no llega de la noche a la mañana, necesitan práctica y paciencia.

Te ayuda a concentrarte en sentir y no pensar

Otro de los beneficios que conlleva el yoga es la capacidad de concentrarte en lo que haces. En este sentido a veces tenemos tantos pensamientos en la mente que no nos permitimos disfrutar completamente el momento. Por ello lo mejor siempre será despejar nuestra mente para tener una verdadera conexión con la pareja.

Esto es lo que le pasa a tu cuerpo cuando estás enamorada

El amor trae muchos cambios significativos a nuestra vida, algunos que ni imaginamos. Los más conocidos son la alteración del ritmo cardíaco, manos sudorosas y mejillas sonrojadas. También experimentamos cambios corporales que a veces pasan inadvertidos por la emoción del momento. ¿Quieres saber cuáles son estos cambios? Pues bueno esto es lo que pasa…

Tu temperatura corporal aumenta

Algunos estudios científicos han concluido que el amor estimula ciertas zonas del cuerpo, como el abdomen, pecho, cabeza y brazos. En consecuencia su temperatura aumenta como una respuesta tanto emocional como sensorial ante una caricia, acercamiento o lejanía del ser amado.

Tu piel se suaviza

El amor aumenta la producción de estrógeno, una hormona que influye positivamente en distintos sistemas. En el caso de la piel aumenta la calidad y cantidad de colágeno que está produce. Por tanto, podemos percibirla más suave, firme y tersa. Así mismo retrasa el proceso de envejecimiento. Así que si buscas una piel linda, unos besos serán la solución.

Tus ojos son más sensuales

El amor altera el ritmo de la irrigación sanguínea en todo nuestro cuerpo. En consecuencia, nuestras pupilas se dilatan haciendo que nuestra mirada sea más penetrante y cautivadora. Así mismo, la mirada refleja más emociones que antes, ya que varía la intensidad dependiendo de la cercanía que tenemos con la persona que nos atrae.

Le dices adiós al sueño y al apetito

Toda la descarga de hormonas que sufre tu cuerpo durante el enamoramiento te mantiene despierta sin importar la hora. Además piensas en todos los momentos que pasan juntos, lo cual genera otra descarga de hormonas  y así hasta que logres dormir. Así mismo, perdemos el apetito debido a que la oxitocina disminuye la  sensación de hambre. Sin embargo, si ambos aman comer, este problema se solucionará fácilmente.

¿Has experimentado alguno de estos cambios?