Dejé de usar bra y me siento más feliz y sensual ;)

Como mis pechos son pequeños siempre me había planteado no utilizar bra. Sin embargo, me incomodaba la idea de ir así por la calle. Además, me daba miedo que mis pezones se marcaran bajo la ropa. Pasó el tiempo, pero esa idea no se fue de mi cabeza, por tanto, decidí intentarlo y la verdad es que cambió mi vida. Dejé de utilizar bra y me siento más feliz y sensual. Te cuento todo…

Dejé el bra y le dije “hola” al bralette 

Los brasieres eran mi dolor de cabeza. En este sentido, me quedaban muy cortos o muy grandes. Sin importar cuántos probara siempre me quedaban mal. Cuando tenía suerte y encontraba uno a mi medida, no me lo quitaba y terminaba utilizando el mismo todo el tiempo. También intenté utilizar modelos con relleno, pero eran incómodos y por eso pensé que siempre me sentiría incómoda. Sin embargo, conocí los bralettes y me cambiaron la vida. Estas eran sus mayores ventajas.

  • Son libres de varillas que se encajaran en mi cuerpo.
  • Habían diversos diseños por lo que era fácil encontrar uno a mi medida y estilo.
  • Tenía libertad de movimiento y me sentía cómoda.
  • Me sentía y veía más coqueta y femenina.

A pesar de esas ventajas, los bralettes son muy frágiles y terminan cediendo con el paso del tiempo y las lavadas. Además, no son baratos aunque sí fáciles de conseguir. Por eso solo los utilizaba en ciertas ocasiones.

Un día me decidí y dejé el bra

La verdad es que cuando estoy sola en casa, me gusta estar sin brasier ni bralette. Como mis senos son pequeños, no me siento incómoda y nadie lo nota. Además, algunas blusas se amoldan mejor a mi figura, por lo que la hacen lucir mejor. Por tanto, una noche decidí salir sin bra. Iba a una fiesta y llevaba un crop top de encaje. Casi siempre que lo usaba mi brasier o bralette sobresalía, por lo que no me veía muy bien. Sin embargo, al no usarlos, el top me quedó a la perfección. Esa noche bailé, corrí y me moví con algo de temor, pero en ningún momento mis senos se salieron de lugar.

¿Ya no uso bra para nada?

Solo utilizo sostén para ir al trabajo, pues siento que es inapropiado ir sin él. No obstante, en cuanto llego a la casa me lo quitó y me siento libre. ¿Tú saldrías sin brasier a la calle? Si la respuesta es no, pero quieres sentir más comodidad, entonces puedes probar el bralette.

Le dije “adiós” al brasier y “hola” al bralette: ¡me cambió la vida!

Los brasieres siempre han sido todo un tema para mí y no uno bueno. La verdad es que siempre me han parecido incómodos, estorbosos y siempre tengo problemas para encontrar la talla indicada. Por eso, un buen día decidí utilizar bralettes. Te aseguro que mi vida cambió completamente. Esta es la historia de cómo le dije “adiós” a mi brasier y “hola” a la comodidad y sensualidad del bralette.

La historia de mis bubis

Soy una chica muy delgada aunque bien proporcionada. Por tanto mi busto es pequeño, pero firme, en consecuencia, no necesito tanto soporte como las chicas de busto grande. Además, los brasieres jamás me quedaban bien del todo. Ya fuera por el ancho de la espalda o la profundidad de las copas, siempre me quedaban muy grandes o muy pequeños. Intenté con todos: de copa mediana, strapless, deportivos, balconet, multiposición, etcétera. Ninguno se ajustaba a mis necesidades. Inclusive con el push up me iba mal. Sentía que iba cargando bultos en mi pecho. Uno de mis mejores amigos siempre me decía que tal vez mi solución era dejar de usar brasierSiempre me tentaba la idea, pero de sólo imaginarme ir así por la escuela, me daba pavor…

Un buen día comencé a usar bralettes

Cada vez que iba a comprar ropa pasaba por la zona de lencería y terminaba enamorada de los bralettes. La verdad es que son sumamente sensuales, coquetos y femeninos, por ello siempre compraba un par. Cuando llegaba a casa lo primero que hacía era quitarme el bra y ponerme mi nueva adquisición. Por tanto, comencé a utilizarlos en mi casa cuando no tenía que salir a la calle. De esa manera me iba acostumbrando a la forma en que esta prenda hacía lucir mi busto. La verdad es que descubrí algunas cosas:

  • El mito de las bubis redondas. No me mal entiendan, hay chicas que tienen senos redondos y firmes, claro. Sin embargo, es obvio que el peso de nuestro senos hace que caigan un poco y no hay nada malo en ello, al contrario, es su forma natural.
  • El tamaño no importa. La verdad es que en algunos momentos de mi vida me incomodaba el tamaño de mis senos. Especialmente cuando una amiga mencionaba lo “pequeños que eran”. Sin embargo, con el paso del tiempo me di cuenta de que no había nada malo en su tamaño, pero sí en mi actitud. Mi cuerpo es hermoso por el simple hecho de ser mío y mantenerme viva y sana.
  • El busto pequeño también es sexy: Los senos son bonitos en todos sus tamaños y formas. Sólo debemos cuidarlos adecuadamente mediante la alimentación, la ropa que usamos, ejercicio y algunos tratamientos. Además lo más seductor de una mujer es su actitud.
  • Adiós al brasier

Tras usar el bralette en mi casa por unos días, decidí utilizarlo en la escuela y decirle adiós al brasier.  El primer día pensé que todo el mundo notaría que no lo llevaba. Sin embargo, esa idea estaba en mi cabeza pues nadie hizo algún comentario al respecto. También noté que estaba menos cansada al regresar a casa y que tenía más libertad de movimiento. Además, me sentí más sexy que nunca, podría decirse que había encontrado mi prenda perfecta. Sin embargo, cuando comencé a trabajar regrese al bra y he de admitir que este también tiene sus ventajas. Pero esas te las cuento en otra ocasión.