Así es como se siente realmente vivir con trastorno de bipolaridad

Nunca nadie imagina los problemas que pudiera presentar, pues como no tienen señales tan evidentes, lo dejamos pasar de largo. En mi caso, desde que tengo memoria, siempre he tenido problemas de ansiedad, depresión y TOC. Pero son cosas con las que te acostumbras a vivir. Es así hasta que las cosas empeoran. En mi caso, lo supe cuando me diagnosticaron trastorno de bipolaridad.

Mucha pasión y luego nada de inspiración

Desde que entré a la escuela, siempre me sentía muy motivada. Era una excelente alumna, me gustaba cumplir con mis tareas. Aunque terminara mis obligaciones, me gustaba estudiar un poco más. No me gustaba conformarme con lo que me decían. Siempre quería saber más. Así fue hasta que llegué a la universidad. A partir de ese momento, parecía que yo había dejado de ser yo. Ya no me entusiasmaba nada, sino todo lo contrario. Me sentía cansada, desde que despertaba no tenía ganas de hacer nada. Además, me estaba costando mucho trabajo concentrarme en todo lo que hacía. Eso complicaba mi estudio. Mis padres se preocuparon y decidieron llevarme con un especialista. El psiquiatra diagnosticó depresión severa y me mandó antidepresivos.

Falta de energía

Dejé de cuidar mi imagen, ya no me importaba si me bañaba o no. Sólo quería estar acostada. Me sentía ansiosa todo el tiempo. Hubo días en los que no dormí nada. Parecía que el diagnóstico que había tenido no era el acertado. Fui con otros especialistas y me diagnosticaron trastorno bipolar. Durante varios meses tuvieron que darme varias mezclas de medicamentos, hasta encontrar los que eran adecuados para mí. 

Vivir con trastorno bipolar

  • Tengo que administrar mis medicamentos, en este momento tomo entre 4 y 5 al día
  • Vivo con los efectos secundarios de los medicamentos
  • Como consecuencia de las medicinas, tengo hambre todo el día
  • Mi boca se seca mucho a consecuencia de los medicamentos
  • No es algo que puedas contarle a toda la gente que te rodea. Hay quienes lo entienden, pero otros te miran como bicho raro o con miedo de que resultes ser un asesino serial
  • He aprendido a reaccionar contrario a como me siento, para cambiar mi mood. Por ejemplo, si estoy triste, escucho música alegre o veo pelis alegres para cambiar ese sentir.
  • El ejercicio no puede faltar en mi vida, me ayuda mucho.
  • Debo tener una rutina marcada, pues sino comienzo a ponerme mal