Durante el encierro, todos hemos tenido que reajustar nuestras rutinas. Sin embargo, por muchas cosas que hagamos, llega un punto en el que nos sentimos tristes, depresivos o sin ganas de hacer nada. Al mismo tiempo me he topado con gente que dice que debo ser feliz todo el tiempo sin importar que tan malas sean las cosas. O sea, no digo que sea malo sentir tristeza o angustia de vez en cuando, pero tampoco creo que todo el tiempo puedas ser feliz, ¿o sí?
Felicidad tóxica

He estado leyendo varias cosas sobre las emociones y el cuerpo humano. Sin duda, nuestro estado de ánimo influye mucho en cómo nos sentimos o cómo lo expresa nuestro cuerpo. Obviamente, entre más pensamientos negativos tengamos, las cosas no saldrán bien. Sin embargo, tampoco es posible que todo el tiempo nos sintamos súper felices. A eso se le conoce como felicidad tóxica y consiste en tener un estado optimista todo el tiempo. Eso puede ser perjudicial porque negamos o minimizamos e invalidamos nuestros sentimientos y no los afrontamos, sino que los ocultamos o los negamos.
Deja de pensar que puedes ser feliz todo el tiempo

La gente que todo el tiempo se la pasa diciendo: “sólo piensa positivo”, “todo estará bien”, “pudo ser peor”; está negando las emociones negativas que cualquiera puede experimentar. Eso sólo traerá consecuencias malas a tu vida. La negación, a lo largo del tiempo causa estrés en la mente y en el cuerpo porque no permites que tu organismo depure esas sensaciones. Lo más importante debe ser la aceptación y la validación.
Aceptación y validación

De vez en cuando está bien sentirte triste o mal. El dolor y el sufrimiento son parte de la vida. Analiza la situación para que descubras qué puedes aprender de ello. Es válido sentir miedo, tristeza, angustia o enojo. Lo importante es saber cómo manejar esas emociones de manera que no sean parte de tu día a día.