La madre es el ser más especial en la vida de cada una de nosotras. Muchas veces no nos damos cuenta de todo lo que sacrifican o hacen por nosotros, hasta que no estamos en su papel o cuando somos hija de una madre soltera. He aprendido tantas cosas de mi madre, que sin duda la admiro demasiado.
Lo que aprendí con una madre soltera

Como todos sabemos, una madre da su vida por sus hijos y trata de brindarles lo mejor en todos los aspectos. Lo mismo hace una madre soltera pero al doble. Además de eso, deja aprendizajes sumamente valiosos en la vida de sus hijos. En los casos de hijos con ambos padres, estas enseñanzas no logran comprenderse de la misma manera.
Si un hombre te dice que “te ama”, no quiere decir que vaya a ser así por siempre

Vivir sola es maravilloso, se disfruta del espacio personal. Además, la relación se solidifica con la madre.
Sabes lo que significa “ser independiente”, pues todos los días tienes que serlo. Es algo muy natural en tu vida, que te prepara para la adultez.
Crees sólo en acciones, las palabras se las lleva el viento

Vives al máximo cada día de tu vida y los disfrutas con la gente que amas.
Adquieres aprendizajes de cada vivencia y tratas de tomar todo con calma. Ves la vida con una sonrisa en el rostro a pesar de las adversidades.
Sabes que eres igual de competente que un hombre en la vida.
Pides consejos cuando lo necesitas, pues sabes que no siempre podrás resolver todo sola.
“No” es “no”

“Puedes” es “hazlo”.
Nadie es perfecto, incluso tu madre. También sabes pedir perdón cuando es necesario.
Criar hijos es difícil, pero no imposible, tu mamá te lo ha demostrado.
La pareja que elijas debe respetarte, así que nunca estarás con alguien por lástima o compromiso.
Sabes que eres apoyo emocional de tu pareja, pero eso no implica que debas ser responsable de sus actos.
Sin duda me siento muy orgullosa de lo que mi madre me ha inculcado y aunque el camino ha sido complicado, hemos sabido salir adelante las dos juntas.