En realidad es muy sencillo saber si te llevas bien o no contigo misma. Tener una buena relación contigo misma te ayuda en todos los aspectos posibles. Te ayuda a ser más perseverante, alcanzar tus metas y sentirte suficiente en todo aspecto.
Cuando no tienes una buena relación contigo misma tu:

- Sueles enojarte con los demás al mínimo comentario sobre tus acciones. Te sientes muy juzgada por los demás todo el tiempo.
- Te reprochas todo el tiempo cosas que no tienen tanta importancia. Por ejemplo revives una y otra vez en tu mente momentos que te dan vergüenza.
- Crees como una verdad absoluta lo que tus padres o los demás dicen de ti. Incluso cuando no sea cierto. Haz vivido bajo la personalidad de lo que te dijeron que tenías que ser y por eso te sientes tan pero tan reprimida.
- No sabes hacia dónde quieres llevar tu vida, que te gusta ni que es lo que quieres. A veces piensas en ello, pero solo llegas a una conclusión. No tienes ni la más remota idea de cómo lograrlo.
- Señales de que tú sola estás debilitando tu autoestima
En cambio tienes una buena relación contigo misma cuando:

- Tienes un buen dialogo interno, sabes cando te estas hablando feo. Paras y reprogramas la forma en la que haces las cosas. Esto te ayuda a conseguir las cosas de forma rápida y efectiva.
- Sabes quién eres y por eso los comentarios de los demás no te afectan en los más mínimo.
- Cuando descubre algo que no te gusta de ti misma, reprogramas tu forma de ser para ser la chica que quieres ser. Aprendes constantemente de tus errores y tus pensamientos.
- Sabes de lo que eres capaz y tienes un plan para lograr todos tus objetivos. Pero al mismo tiempo no te clavas con las metas, disfrutas de hacer día con día lo que te gusta.