Tengo mucho por lo que disfrutar, antes de querer un anillo en mi mano izquierda

El bendito anillo de la mano izquierda es algo con lo que algunas mujeres sueñan. No voy a criticar ni a decir si es lo mejor o peor que puedes esperar en la vida. Finalmente cada cabeza es un mundo y así como para algunas mujeres su mayor sueño es casarse, para otras hay planes diferentes para la vida. Eso no significa que esté bien lo que unas u otras piensan. En mi caso, desde pequeña me habían inculcado la espera del príncipe valiente que viniera a mi rescate, con el que sería feliz desde el primer momento en que lo conociera. Sí, crecí creyendo que mi mayor logro en la vida sería casarme. Así fue, hasta que pasó…

Él me pidió que nos casáramos

En ese momento, yo tenía 22 años y me encontraba en la mejor etapa de mi vida. Ya empezaba a trabajar, ganaba mi propio dinero y podía ir hacia cualquier corriente porque no tenía responsabilidad alguna. Sólo tenía que cuidar de mí. Lo malo fue que en ese momento no lo pensaba así. Todas mis amigas ya sabían lo que iba a pasar, pues mi novio les había pedido ayuda para que llevaran a cabo la sorpresa. Hicimos una reunión de amigos y ahí pasó. Él se paró, dejó de sonar la música y todos se quedaron muy atentos a lo que iba a decir. Comenzó a hablar y agradecer por tenerme en su vida, yo pensé que sólo estaba muy borracho o alegre y que a eso se debían sus palabras. Cuando sacó la cajita de su chamarra, quedé en shock, pues sabía lo que venía a continuación. Todos estaban felices, en espera de las frases “¿quieres casarte conmigo?, ¡sí, acepto!”

Todo pasó por mi mente

Aunque desde niña había esperado el momento de ver al hombre que amaba pidiéndome que nos casáramos, ahora que lo estaba viviendo, realmente no estaba segura de querer hacerlo. Mi vida parecía una película en cámara lenta, justo en el momento que vi que sacaba la cajita de su chamarra. En ese momento recordé el día que nos conocimos, 12 años antes, cuando ambos teníamos 10 años. Sí, nos conocimos durante la escuela y a partir de ese momento nuestras vidas se enlazaron. Imagínate, desde ese entonces él era el único hombre al que conocía en todos los sentidos. No sabía lo que era besar a alguien más, salir con otro hombre o tener otras experiencias. Pensaba que con un hombre era más que suficiente, pero en ese momento ya no quería que fuera sólo él. Sabía que al decir “sí, acepto”, me cerraba un mundo de oportunidades y experiencias.

¿Quieres casarte conmigo?

Cuando él hizo la pregunta, todos nuestros amigos esperaban mi SÍ. Parecía que ya estaban tan seguros de lo que iba a decir, pero fue todo lo contrario. Sólo dije “lo siento, pero no puedo”. Todos me miraron como si fuera la peor mujer del mundo, incluso muchas de mis “amigas” me juzgaron y se expresaron mal por lo que había hecho. Para poder despejar mi mente, tomé el primer vuelo a otra ciudad donde tengo familia. Estar ahí me ayudó a darme cuenta que la decisión que había tomado era la mejor. No podía casarme con el único hombre que había conocido. Aprendí que el matrimonio no es lo único que debo ver como logro en mi vida. Hay muchas otras cosas que cumplir, antes de decidir compartir con alguien más. Lo más importante: aprender a conocerme para saber qué es lo que realmente me gusta o quiero.

¿Tú qué hubieras hecho en mi lugar?