Te ha pasado que conoces a alguien y de primera instancia te cae mal. En lugar de darle una oportunidad, sólo te enfocas en ver sus errores y ya. Créeme, a todos nos ha pasado al menos una vez, eso de sólo ver los errores en los demás. ¿Por qué hacemos eso? La realidad es que la mente humana es compleja y hasta el día de hoy no dejan de sorprender nuestros comportamientos.
No estamos acostumbrados a que nos hablen con la verdad

Recuerdo que desde pequeña, la gente que estaba a mi alrededor siempre se dedicó a “no hacerme sentir mal”. Ya sabes, por ejemplo, si dibujaba un oso y quedaba deforme no me decían -“ay, esto no parece un oso” o “qué raro está”-. Al contrario, siempre eran palabras de aliento y decir -“ah, que bonito está” o “eres la mejor”. También me hicieron creer que era la niña más hermosa del mundo. Obviamente ante sus ojos así era, pero nunca me dijeron que había niñas más bonitas y que eso no tiene nada de malo. Tampoco me enseñaron a frustrarme de vez en cuando y saber que no siempre se harán las cosas como yo quiero. Incluso pasará algo similar con ese chico que me gusta pero yo a él no.
Por qué sí vemos los errores en los demás

En la vida se irán presentando personas que sin duda dejarán aprendizajes para nuestro camino. El problema es que somos tan egocéntricos, que creemos siempre estar bien y los demás mal. Por qué notar que alguien no tiene cierto talento, pero por qué no nos damos cuenta que nuestro caso es igual. La envidia nos lleva a cegarnos de tal manera que vemos nuestros defectos reflejados en otros, pero no los aceptamos como propios.
¿Qué se puede hacer al respecto?

Sin duda el primer paso es darnos cuenta de que no somos seres perfectos. Todos cometemos errores y debemos ser conscientes de ello. Después de eso, es importante buscar ayuda para aprender a detectar nuestras debilidades y trabajar en ellas. No se trata de criticar a otros ni a nosotros mismos. Sólo se trata de que hagamos las cosas bien por nosotros mismos y por la gente que tenemos a nuestro alrededor.