Cuando conoces a un chico con el que te llevas muy bien y te sientes a gusto, esperas poder tener algo más íntimo. Te invade una gran emoción y deseas que todo salga perfecto en la primera cita. El problema es que muchas veces eres intrusiva y terminas ahuyentando a ese chico especial.
Cómo tener éxito en la primera cita

Todo puede ser realmente sencillo si te lo propones, pero para lograrlo hay ciertas cosas que debes tener presentes. Evita hacerte la víctima y mejor enfócate en disfrutar sin hacer ningún prejuicio. Tampoco debes mostrarte tan obsesiva con cada detalle del chico para que no salga corriendo.
No debes…

- Pensar en tu ex. Olvídate de lo que pasó y enfócate en el ahora. Si te quedas atrapada en eso, no podrás disfrutar del momento que tienes frente a ti. En la primera cita no tienes que hablar de tu ruptura amorosa.
- Hablar del trabajo. Está bien que platiques un poco sobre lo que haces, pero no se trata de que vayas a quejarte con él sobre lo que te acongoja del trabajo. Tampoco se trata de presumir todo lo que has logrado.
- Exagerar tu imagen. Muéstrate tal cual eres, no quieras aparentar otra cosa porque puede ser contraproducente. No vayas desaliñada, pero tampoco luzcas demasiado provocativa.
- Emborracharte. Si quieres verte simpática, hazlo con tus propias cualidades. Evita usar el alcohol como una ayuda para lograrlo.
- Interrogarlo. Deja que la conversación fluya poco a poco, pero no te muestres como detective. Si haces demasiadas preguntas, el joven en cuestión podría sentirse incómodo.
- Hablar mal de otros. Los comentarios negativos hacia otras personas sólo muestran lo peor de ti. No olvides que él también te está examinando para ver cómo eres en realidad.
¡Sí!

- Disfruta. No temas pasarla bien, y si tienes ganas de reír hazlo. Relájate y disfruta con el chico, no te preocupes por todo. Siempre puede haber imprevistos, así que deja de pensar en todo de manera anticipada.
- Analiza al otro. No se trata de que le hagas mil preguntas para saber si te conviene o no, sino de que veas su comportamiento. Podrá ser un galanazo, pero si no sabe tratar al mesero, es una clara señal de que no es una buena persona.