Cuando tenemos problemas con nuestra autoestima, es casi un hecho que no nos demos cuenta a la primera. Debido a eso, solemos permitir varias actitudes o comportamientos de otros hacia nuestra persona. Hace tiempo, mi autoestima estaba por los suelos y yo no lo sabía. Sólo actuaba para complacer a los demás y terminé cediendo a hacer varias cosas que no quería, sólo porque tenía temor. Me daba miedo que esa persona se alejara de mí si no le complacía. Sí, muchas veces así sucede cuando sientes que le importas a alguien.
No te das cuenta de lo que realmente mereces

Como dije, mi autoestima no era buena y conocí a un chico con el que creí tendría algo bueno. En un principio él se mostró muy lindo, muy amable. Obviamente con pequeños gestos me fue ganando. Sin embargo, ahora me doy cuenta que se portó como un verdadero patán. Yo me sentía feliz, o al menos eso creía mientras estuve con él. En más de una ocasión me restregaba en la cara que muchas chicas querían estar con él y que si él estaba conmigo era porque así lo había decidido. Pero eso no significaba que siempre fuera así. Si yo quería que las cosas continuaran igual, tenía que aceptar sus condiciones o su trato. Lo sé, estaba mal. Así fue durante unos meses, hasta que poco a poco fui despertando y me di cuenta de la problemática. Al principio me costó trabajo separarme de él (sí, a pesar de que ya me había dado cuenta de que no era una buena persona para mí).
Si le importas a alguien, te va a aceptar sin condiciones

Poco a poco aprendí que no debo conformarme con cualquier persona, sólo por temor a estar sola o no encontrar a alguien mejor. Nadie merece estar con alguien que lo haga sentir miedo, culpa o tristeza. Nadie merece estar con alguien que no le hace feliz. Todos merecemos a alguien que nos acepte tal cual somos.