Cuando eres mamá joven, muchas veces te preguntas si tomaste la decisión correcta al tener un bebé o si era mejor que hubieras esperado un poco más y así poder cumplir otros planes de tu vida.

Las mujeres varían al decidir a qué edad quieren convertirse en madres. A algunas les toma por sorpresa la maternidad, mientras que otras optan por terminar su carrera y lograr una estabilidad económica. Y en cualquiera de los dos casos hay cosas que se pueden ver como favorables y otras no tanto.
Ventajas de ser mamá joven
Síndrome del nido vacío

Si nos hemos convertido en madres a los 20 años, cuando nuestros hijos tengan 20 años nosotras tendremos 40 y eso es bueno, porque a esa edad aún estamos en condiciones de poder realizar muchas cosas y con ello evitar entrar en depresión por saber que los hijos ya no están en el hogar.
Mayor vitalidad

Esto creo que es lo mejor, porque así podemos aguantarle el ritmo a nuestros hijos a la hora de ir al parque o cosas de ese estilo.
Y también si cuando crezcan deciden tener hijos, podrás disfrutar más a los nietos.
Parecen hermanas

El hecho de haber sido mamá joven te pone en ventaja al pensarse que tu hija pudiera ser tu hermana pequeña por el gran parecido y que no exista mucha diferencia entre las edades.
Desventajas
Escuela

El ser mamá joven puede afectar tus estudios y tendrías que posponerlos un poco.
Además porque tendrías que repartirte entre tu vida estudiantil y el bebé.
Cambios en el estilo de vida

Tendrás que aprender a adaptarte a nuevos desafíos y muchas veces tendrás que renuncias a algunas cosas.
Finalmente cada etapa en la vida del ser humano siempre tendrá sus pros y contras, así que no te arrepientas de la decisión que optes por tomar.
Mientras te haga feliz a ti, no hay problema.