Dicen que saber escuchar es todo un arte y ¿te confieso un secreto? Sí lo es, pues no cualquiera sabe hacerlo. Muchas personas piensan que al quedarse calladas mientras otra persona habla es escuchar, pero están equivocadas. Saber hacerlo es procesar lo que estás oyendo de la boca de otra persona, encontrarle un significado y comprender lo que nos está diciendo. Y tú ¿eres de las que sabe escuchar?
En algunas ocasiones escuchar es solo eso, no necesita de una intervención. En cambio, si la otra persona necesita cercanía o necesita compartir ese momento contigo, trata de conectar con ella mostrando interés y paciencia.
Cuando te dejas de oirte a ti misma en tu cabeza y piensas en el sufrimiento de la otra persona entonces has aprendido a escuchar. Así, de esta manera logras abrir una puerta hacia el interior del otro. Pretendes saber cómo se siente y no solo como crees que se siente. Utilizar frases cómo “lo sé”, “te entiendo”, “tranquilo”, etc. sabes que no lo ayudarán a sentirse mejor. Sin embargo, escuchándolo profundamente ayudarás a esa persona.
Crea un ambiente perfecto para la escucha

Un ambiente silencioso es perfecto para escuchar. Evita los lugares públicos que están rodeados de muchos sonidos. Si la otra persona busca conversar profundamente contigo entonces busca un lugar apropiado. Tal vez al principio parezca algo incómodo, pero el silencio es necesario. El silencio te da un espacio para recapacitar, pensar y procesar las palabras de tu interlocutor. Así te dará pistas sobre lo que esta persona necesita y solo se puede conseguir si estás atenta a su relato.
Cierra los ojos y escucha

Cierra tus ojos y abre tus oídos, desconecta tu cerebro y conecta tu corazón con la otra persona. ¿Ya estás lista? entonces escucha. Todo lo que te rodea tiene un sonido y si estás hablando incluso pensando no podrás lograrlo. A veces no escuchar implicará que no des una respuesta o que reacciones con un abrazo, beso, caricia o sonrisa.