Estoy harta de todo lo que no quieren que “se me note” por ser mujer…

Ser mujer es algo grandioso, lo malo es que muchas veces la misma sociedad en la que vivimos nos hace creer que es lo contrario. En vez de apoyarnos, pareciera que nos echa tierra encima para que no podamos salir adelante. Cada una de nosotras, con sus miedos y por sus propios medios va aprendiendo que ser mujer no es malo, sino lo contrario. Aun así, hay quienes no quieren que hablemos sobre los problemas por los que todas pasamos a diario o con mucha frecuencia. Basta de eso; el hecho de ser mujeres no significa que debamos ser perfectas o que debamos ocultar nuestro sentir para no incomodar a terceros.

La pancita

Ver a una mujer gorda por la calle es algo impactante y que a muchos molesta. Incluso entre mujeres se generan críticas sobre el cuerpo de otra. Las razones por las que tengamos o no pancita son asunto de cada una y nadie puede meterse en eso. Nadie tiene derecho a juzgar nuestra genética, nuestros problemas de depresión o de ansiedad. Lo que deberíamos hacer es apoyarnos para salir de esos baches emocionales que muchas veces nos invaden sin que nos demos cuenta.

El cansancio

En este sentido me refiero principalmente a las mujeres que somos madres. Piensan que es nuestra obligación hacer todo por los demás. No quieren aceptar que el hecho de que seamos madres no afecta para nada que también somos humanos, tenemos sentimientos. Además, es importante dejar en claro que el hecho de tener este papel no significa que tengamos que soportar todo o tengamos que hacerlo todo. ¡No! Quien crea que la maternidad es ver por los demás y olvidarnos de nosotras está completamente equivocado.

Estrías y celulitis

No quieren que hablemos sobre las guerras que tiene nuestro cuerpo. En la tele vemos mujeres esculturales y nos hacen creer que para ser amadas y aceptadas debemos tener el “cuerpo perfecto”. Tener un cuerpo así puede conseguir a base de ejercicio y una rigurosa dieta. Sin embargo, con el paso del tiempo, incluso la mejor rutina deja de notarse en nuestro cuerpo.

Deseo sexual, ¿qué es eso?

Pocas personas aceptan que las mujeres hablemos públicamente sobre lo que nos gusta o no del sexo. Es más, cuando escuchan que una mujer toca ese tema, la miran mal, la critican, la juzgan y la hacen ver como una loca, una zorra o una puta. ¿Por qué ellos sí pueden hablar abiertamente sobre sus gustos o preferencias sexuales y nosotras no?

El envejecimiento

Es algo por lo que todos pasaremos, nos guste o no. Sin embargo, no todas las mujeres se sienten orgullosas de hablar de ello. No porque no quieran, sino porque la sociedad se ha encargado de hacernos sentir mal, viejas, inútiles. Con lo que he ido viendo y viviendo, he aprendido que la edad no se lleva en la piel, sino en la actitud. Muchas señoras mayores viven con tanta felicidad, que irradian algo bueno, comparadas con las que no.

El dolor o la indiferencia

Como dije, nosotras también sentimos, sufrimos, nos hartamos. Es importante que los demás sean conscientes de ello y nos dejen en paz. Tenemos el mismo derecho que otros a decir “ya no más”. Nada tiene que ser diferente porque somos mujeres, ¿o sí?