Nadie se salva de estas ridiculeces que hacemos los seres humanos cuando entramos en una nueva relación y la miel abunda. Los apodos de novios van de lo extravagante a lo extremadamente ridículo. Pero, ¿qué le hacemos, sí así es el amor después de todo algo extraño e impredecible.
Por qué es importante que le pongas un apodo a tu “amorcito”

Los apodos que ponemos en pareja hablan mucho de nuestra salud emocional.
- Indican que la pareja tiene un mundo propio y probado. Es una comunicación diferente a la que se tiene con los compañeros de trabajo o bien con los amigos.
- Es un apodo que se puede usar para manifestar estados de ánimo dentro de la relación. Estos pueden indicar a tu pareja si estás feliz o no. En las buenas es “Osito”; en las malas es “Manuel Armando de Jesús”. Los apodos facilitan la empatía entre los miembros de la pareja.
- Lo que no te recomiendo es apodar a tu chico con una característica negativa. Digamos que tu chico es un tanto rellenito. Es pésima idea que le digas “Bizcochito”, “Cochinito”, “Lechoncito”. Bueno, entiendes la idea.
Los apodos

- Los más comunes cuando de animales se habla son: gatita, osito, leoncito, tigre, pantera. Aguas, ponerle apodo de animal a tu chico puede ser peligroso. No todos los nombres de animales pueden convertirse en buenos sobrenombres: mosquito, serpientita, elefantito.
- Algunos usan partes del cuerpo como apodo: pecas, ojazos, chinitos, llantitas. Hay muchas formas en las que puedes apodar a tu pareja.
- Los super famosos alias de pastelería: Pastelito, donita, bolita de arroz, bomboncito. De ahí existen un montón de apodos que van desde platillos hasta frutas: mi melocotón, mi berenjenota… Sí, puede volverse tan sexual como tú quieras.
- Los poetas que le dan con todo a la naturaleza: mi sol, mi luna, mis estrellas, mi universo, etc…
¡Confiesa!, ¿cómo le dices a tu chico?