Hace años, criar hijos parecía una tarea sencilla. Cuando las mujeres no trabajaban, estaban todo el día en casa haciendo las labores del hogar. Sin embargo, esas sólo eran creencias. Hacerte cargo de la casa y de los hijos no es nada sencillo. En la actualidad, las cosas se ponen peor, pues los gastos son muchos y la economía poca. Por razones de empoderamiento y la necesidad de trabajar, tenemos que estar activas y además, ver por los hijos y sus necesidades. Cuando tenemos el apoyo de nuestra familia, las cosas son más sencillas. Pero qué pasa cuando por diferentes cuestiones tenemos que hacer nuestra vida lejos de nuestros padres,hermanos, tíos o abuelos.
Agradeces por los valores que te fueron inculcados

Estando lejos de mis padres, me doy cuenta de lo complicado que resulta poder combinar mi profesión con la maternidad. En casa sé que podría pedirle a mis padres el favor de ver a mis hijos luego de que salgan de la escuela, mientras yo llego del trabajo. Así podría estar tranquila, pues sé que están con personas de confianza. Pero estando lejos de casa, las cosas cambian. Tienes que salir a toda prisa del trabajo para poder llegar a tiempo por tus hijos y no exponerlos a cualquier peligro. En mi caso, he encontrado jefes comprensivos que me dejan salir antes para poder llegar a tiempo por ellos. Así dedico las tardes para hacer las actividades escolares y luego termino mi trabajo. Pero ya estoy más tranquila porque sé que ellos están en casa conmigo.
Valoras el trabajo que tienes porque gracias a eso puedes darle lo necesario a tus hijos

Como dije, en mi caso puedo estar tranquila porque en mi trabajo tengo ciertas consideraciones que me han ayudado a poder llevar a cabo mi trabajo y mi maternidad. Sin embargo, hay madres que tienen momentos complicados para poder trabajar y criar hijos. Si estamos lejos de casa, es poco probable que confiemos en alguien desconocido de buenas a primeras. Pero hay veces en las que con miedo y desconfianza tenemos que hacerlo.
Aunque tienes miedo, sabes que debes continuar

El miedo puede paralizarnos de vez en cuando, pero no podemos darnos el lujo de detenernos. Tenemos que continuar por nosotras y por nuestros hijos.
Valoras a tu familia porque aún en la distancia no deja de estar pendiente de ti

Estoy muy agradecida con mi familia, porque a pesar de la distancia, siguen pendientes de nosotros. Cada que pueden vienen a visitarnos o cuando saben de alguien de la familia que viaja a donde estamos, nos mandan cosas o son ayuda que nos sirve por el tiempo que estén en nuestro lugar . Es complicado, pero cuando uno quiere, se pueden lograr muchas cosas.