Cosas de mi adolescencia de las que jamás me desharía

Sí, sí, sí, últimamente está de moda escuchar que para que la energía fluya en tu entorno, hay cosas que debes dejar ir. Eso de acumular no es nada bueno, pero parece que muchos seres humanos tendemos a hacer eso. Siempre lo hacemos con el pretexto de que son cosas importantes o significativas para nosotros. Yo, hasta hace unos años, creía que no acumulaba demasiadas cosas. ¡Ja! Eso pensaba hasta que me mudé de casa. En ese entonces, tuve que empacar lo que me llevaría. Cuando comencé a sacar cosas, sabía que había algunas de las que jamás me desharía. Me sorprendió mucho ver lo que había guardado y más aún saber que en un espacio tan pequeño había entrado todo eso. Lo malo es que ahora ya no tendría el mismo espacio.

Tengo que decir adiós

Al momento de empezar a mover muebles y descubrir objetos que ya no recordaba, salieron algunas que sin duda me trajeron muy buenos recuerdos. Quedé tan sorprendida con lo que había encontrado, que comencé a separarlo en tres. Una de lo que me llevaría a mi nueva casa, otra de lo que aunque no me llevaría lo iba a guardar. La última era de lo que sin duda tenía que irse a la basura. Seguro en algún momento te has encontrado en el mismo dilema que yo. ¿Quieres saber qué cosas son de las que jamás me desharía?

Accesorios de chica ruda (estoperoles, calentadores)

Cuando iba en preparatoria estaba de moda usar calentadores, pero no del modo convencional. Los y las chicas los usaban en los brazos a modo de rebeldía. Debo reconocer que yo también era una chica rebelde (como casi todos los adolescentes). Cada vez que rompía una regla me sentía la más mala, salía con amigos más grandes que yo y eso también me hacía sentir así. Al igual que mis calentadores, encontré prendas con estoperoles. ¡Pfff! Sin duda los iba a tirar, pues aunque estoy segura de que ya nunca los usaría son un buen recordatorio de una de las mejores etapas de mi vida.

CD de música pop

A pesar de sentirme una chica ruda, también tenía mi corazoncito. Me gustaba escuchar música pop, super cursi y canciones que de vez en cuando me hacían llorar. Esculcando entre todas mis cosas, aparecieron varios discos que me recordaron a un viejo amor. Luego de encontrar mis viejos CD, me dieron ganas de escuchar de nuevo toda esa música. Hice una pequeña selección de los discos que sí quedaban. Sin duda jamás me desharía de mis discos de BSB o Britney Spears.

Miles de cartas

Bien dicen que para crecer hay que dejar algunas cosas en el pasado. Sin duda concuerdo con esa creencia, pero en el caso de las cartas que te han sido regaladas… ¡uy! No podría regalar las cartas que me han dado. Sin importar si son de viejas amistades, viejos amores o cualquier persona. Claro, solo voy a guardar aquellas que valgan la pena. Si son de personas que me traicionaron o me engañaron, no pensaré dos veces antes de quemarlas. ¿Para qué querer en casa la mala vibra de ciertas personas, no crees?

Pósteres de ídolos

Debo reconocer que soy gran fanática de las películas de Frodo y de El Señor de los Anillos. Por ende, en mi viejo cuarto, tengo muchísimos pósteres cubriendo las paredes. Me han dicho muchas veces que si eso ya pasó de moda, ya debo quitarlo de ahí. ¡Por Dios! El Señor de los Anillos jamás pasará de moda, al contrario, es legendario.

El celular más antiguo que tengo

Entre todas las curiosidades que encontré y que no recordaba que tenía, salió uno de los primeros celulares que tuve. Y no, no es el que parecía ladrillo. La verdad es que ese aparato ya no sirve ni carga con ningún cargador, pero lo guardo solo por el puro antojo. Es una reliquia que, si en algún momento tengo hijos, sin duda les enseñaré.

Una prenda de ESE chico especial

No importaba si se trataba de un novio o un chico que te pretendía y a ti te gustaba. Lo mejor era cuando él te dejaba una de sus prendas. Ya sea porque tenías frío o porque te había pedido que se la guardaras y ya no la reclamaba. Lo único malo es que ya no olían a él. ¡Qué sad!