Cómo dejar de culparte por cosas que no estuvieron en tus manos

¿Te culpas a ti misma todo el tiempo? ¿Has pedido perdón por cosas que no fueron tu culpa? Dejar de culparte por las cosas que no han sido tu responsabilidad puede llevarte años.

Las piedras que vas cargando en el camino

Te dices todos los días a ti misma que no ha sido tu culpa. De hecho, las pocas personas a las que les cuentas sobre el abuso que has sufrido te confirman que no has sido la responsable. Sin embargo, en toda historia siempre hay dos lados y un pasado que mucho tiene que ver con los hechos presentes. Sí, dejar de culparte es difícil. Fui víctima de acoso por el socio y mejor amigo de mi novio, él nunca se enteró de ello y esto fue una cruz que cargué durante muchos años.

Estuve enojada

Me sentía frustrada y con mucho resentimiento porque mi entonces novio no se daba cuenta o si lo hizo jamás hizo algo al respecto. La verdad es que en ese momento la relación que tenía con mi entonces pareja ya no funcionaba del todo bien. Me sentía apenada por lo que pasaba, cuando mi novio se iba y me dejaba a solas con su socio. Este hombre se aprovechaba haciéndome comentarios fuera de lugar, se acercaba de más a mí e, incluso, un día tuvo el atrevimiento de tocarme sin mi consentimiento con la excusa de revisarme una herida, pues era paramédico. No tuve la fuerza de delatarlo ni con mi novio ni con nadie y durante casi un año y medio viví cerca de este sujeto. Fue una tortura más psicológica que otra cosa, pues pocas veces me encontraba a solas con él.

Me sentía débil y culpable

Comencé a buscar la forma de decirle a mi novio que me incomodaba la presencia de este sujeto, pero no sabia cómo iba a reaccionar. Mi relación se iba a pique y mientras él estaba ocupado con problemas de trabajo, yo intentaba apoyarlo quitándole estrés de los hombros. Terminé con mi novio y jamás tuve la fuerza para contarle lo que había pasado. Tampoco es que tuviese ganas de hacerlo, nuestra relación estaba ya tan desgastada, que solo cortar fue un alivio para mí. Sin embargo, meses más tarde volví a sufrir una situación similar.

Dicen que estos sujetos saben perfectamente a quién atacar

Y creo que es cierto, tienen como un radar para identificar mujeres débiles. Cuando acabé con mi novio me sentía totalmente indefensa. Había pasado muchos años con él y me sentía expuesta. Esta ocasión fue un amigo de muchos años. Primero se acercó a mí con la excusa de ayudarme en el duelo. Sin embargo, conforme pasaron las semanas se convirtió en mi acosador #1. El hombre intentó propasarse conmigo una noche de copas y yo salí huyendo del restaurante en el que nos encontrábamos con la ayuda de varias meseras. Tras beber dos copas de vino se puso impertinente, me besó a la fuerza y al querer retenerme me lastimó la mano. Cuando llegué a casa esa noche lloré mucho y me recriminé no haberme dado cuenta de las señales de que no era buena idea salir con él.

No soy la primera ni a la única

En las semanas que le siguieron a esa mala noche evité contar lo que me había pasado. Me sentía aún más culpable y expuesta por colocarme en situaciones de riesgo. Comencé a creer que era completamente mi culpa, pues fui yo la que no habló ni hizo nada al respecto. Así que dejé de salir con hombres, me alejé de ellos lo más que pude. Incluso llegué a ser un tanto agresiva con ellos durante un tiempo. Maestros, compañeros de trabajo e incluso amigos, ningún hombre era bienvenido a mis ojos.

Tres años después

Con el tiempo me inscribí en el gimnasio y empecé a nadar todos los días. Para mí, comenzar a tomar clases de natación fue una forma de rebeldía ante la antigua yo. Comencé a hacer todas esas cosas que mi relación pasada no me había permitido y poco a poco fui soltando el enojo que había dentro de mí. Saqué por completo al chico borracho de mi vida y el socio de mi ex novio murió dos años después de mi rompimiento. En esos tres años le conté solo a tres personas sobre lo sucedido. Pasando el tiempo estos sucesos ya casi no aparecían por mi mente. Sin embargo, algunos días todavía llegaba a mí esa ráfaga de enojo.

El trabajo interno

Desde que saqué a estas dos personas de mi vida decidí convertirme en una mujer más fuerte, una mujer que no fuera el blanco de ningún hombre de ese tipo. De alguna forma siento que el destinó me envió a estas personas para aprender a defenderme y a ser una persona más fuerte. Cuando murió el socio de mi ex novio me sentí realmente libre, lo peor ya había pasado. Con él se habían ido los miedos, las frustraciones, la desesperación que un día sentí en mi relación. El problema no era realmente el acoso que sufrí, esas solo fueron señales para mí de que algo en mí tenía que crecer y defenderse. No justifico a estos hombres, pues el acoso es algo intolerable. Sin embargo, ahora que veo hacia atrás sé que ya no soy la mujer débil que temía salir con un hombre. Tampoco soy la chica que se queda callada y definitivamente ya no soy la mujer sumisa de nadie.

Los perdoné y eso me hizo fuerte

Cada persona tiene su forma de superar las pruebas que nos ponen enfrente. Dejar de culparme fue un proceso lento y en ocasiones muy doloroso. Soltar el enojo que le tenía estas dos personas me costó mucho trabajo. Fueron meses de reflexión y acciones que me convirtieron en alguien más fuerte. Los perdoné y me perdoné a mí misma, eso me hizo más fuerte. El tiempo curó mis heridas y yo me encargué de aliviarlas al reforzar mi autoestima, hacer buenas acciones y amor. Mucho amor creció dentro de mí estos años, pues es lo que les falta a ellos. Agradezco que su oscuridad solo fuera el contraste que necesitaba para empezar a moverme. Al final, sé que mi luz ha crecido con mucha más fuerza que nunca y siento compasión por ellos.

Bendito el día de hoy

El día de hoy vivo sin culpa, lo que viví en aquel tiempo fue horripilante, pero gracias a Dios no volveré a experimentarlo. Me he encargado de cubrirme con una buena autoestima. Sí, yo dejé que las cosas pasarán en aquel tiempo. Esa fue la antigua yo a la que amo por enseñarme a crecer y a afrontar tiempos muy difíciles. Tuve que ser esa chica perdida, expuesta, deprimida y gris para avanzar. Así que no importa, el pasado se ha quedado ahí atrás y yo ahora vivo tranquila. Tengo a mi lado a un hombre maravilloso que me ama, me cuida y me respeta. Una persona a la que puedo confiarle todo. Aprendí a amarme y muchas cosas cambiaron. No te sientas más por el ayer, solo tú tienes el poder de revivirlo o enterrarlo.

 

Agradece las 24 horas que tienes al día. Están en blanco totalmente en blanco para que las uses y las vivas cómo tú quieras. Deja de culparte, es tiempo de crecer.