Recuerdo que antes de convertirme en mamá, cada vez que veía a una madre en la vida real o en las películas, dándole de comer a su bebé creía que era algo hermoso. Sí lo es, pero lo que nadie dice es que no siempre es tan perfecto como parece. En mi caso, desde el embarazo, los cambios en mis pechos fueron muy notorios. Jamás imaginé que mi talla de bra tendría que aumentar 6 números. Sin embargo, eso no fue lo peor. Cuando tuve a mi bebé en brazos, comenzó lo que los primeros días fue una pesadilla y sí, jamás creí que doliera tanto.
Cualquiera pensaría que sólo debe pegarse al bebé al pecho y ya

¡Error! Aunque parece algo lógico y sencillo, es complicado. Si el bebé no se agarra bien de tu pezón pasarán dos cosas: 1) no comerá nada y llorará hasta que logre hacerlo. 2) Te lastimará y tus pechos podrían terminar con problemas de infección muy graves y por desgracia, aún con todo el dolor que tengas, tendrías que buscar la forma de sacar la leche y alimentar a tu bebé.
También es importante decir que aunque siempre vemos a las mamás con un brazo bajo los bebés para que coman, hay otras tantas formas para darles de comer y cada bebé se adaptará más a unas que a otras. Y lo mismo pasará con tus pechos, uno le gusta más que otro.
Cómo le hago para darle de comer

Recuerdo que en el hospital parecía muy fácil darle de comer a mi bebé, pero todo eso era posible porque las enfermeras me ayudaban a hacerlo. Sin embargo, en casa las cosas cambiaron. Mi bebé no lograba acomodarse y yo tampoco sabía cómo hacerle para que comiera. Mi esposo tuvo que ayudarme y buscó diferentes formas de amamantar. Probamos una y otra, pero no funcionaba. Seguimos probando, hasta que encontramos las posiciones que se nos hacían más cómodas a nosotros. Poco a poco la situación mejoró y mi bebé comía super bien.
Incluso estando acostada, podía darle de comer y no había problema alguno. A partir de ese momento, en el que ni mi bebé ni yo sufríamos, empecé a disfrutar de la lactancia. Y aproveché al máximo cada momento para fortalecer el vínculo entre mi bebé y yo.
Para finalizar…

No niego que la lactancia sea maravillosa y un momento de mucha intimidad entre madre e hijo. Pero así como es buena, también tiene sus momentos de complicación y dolor. Sin embargo, si está en tus posibilidades alimentar a tu bebé de esta manera, no dudes en hacerlo.