El sueño de todo hombre y mujer es ser mejor cada día en la cama. Tenemos en claro que el sexo es uno de los incentivos que más se toman en cuenta durante una relación. No importa si es una relación formal, abierta o de amigos con derechos. Sin importar el título que le pongamos, sabemos que el sexo es muy importante. Lo aceptemos o no, es quizá uno de los temas más buscados en la red. Cada día nos surgen dudas que a veces no nos atrevemos a resolver de manera directa por vergüenza o temor a ser juzgados. Tranquila, así como tú tienes dudas, yo también las tengo. Debo reconocer que lo relacionado a la sexualidad me gusta y me interesa. Sí, por un lado me gusta el sexo, pero también creo que es importante saber más acerca del placer, de la sexualidad y aquello que involucra. He aprendido que conocer más sobre este aspecto ayuda a mejorar de manera personal; además, nos da más conocimiento de algo de lo que pocos se atreven a hablar de frente.
Adquirir experiencia

Es un hecho que nadie nace sabiendo, incluso las personas que hacen canales de sexo o van por el mundo dando conferencias. Todos nacimos sin saber nada, pues vamos adquiriendo el conocimiento en el camino. Algunas cuestiones (poco o mal enseñadas) las aprendemos en la escuela. Otras las aprendemos por lo que escuchamos de nuestra familia o amigos. Un poco más, de lo que vemos o porque vamos haciendo los descubrimientos. En mi caso, por ejemplo, descubrí que sentía rico cuando algunas cosas rozaban mi zona íntima. Al principio no sabía si eso era bueno o malo, simplemente lo sentía. Nadie me enseñó cómo tenía que ser, más bien lo fui descubriendo poco a poco.
Conocerme a fondo

Si algo me enseñó mi ginecóloga fue que debía conocer mi cuerpo desde adentro. No podía lanzarme al ruedo de las experiencias sexuales sin tener una noción de lo que podía sentir. Era riesgoso hacerlo sin conocimiento, pues no sabría definir si algo me producía placer o lo contrario. Para hacerlo, tuve que conocer primero mi cuerpo, para después compartirlo con alguien más. A veces, por pena no nos atrevemos a tocarnos o darnos caricias, pero es importante. Hacerlo en la intimidad nos ayuda a establecer lo que sí nos gusta y lo que no. Recorrer tu cuello, tu pecho, tu abdomen, tus ingles, tu zona genital, tus piernas y pies te ayudará a descubrir lo que te gusta. Hay zonas donde tienes sensaciones más placenteras que otras. Las zonas erógenas son distintas en cada uno. Al identificar las tuyas, sabrás qué pedir y cómo en la intimidad.
Buscar nuevas posturas

Para ser mejor en la cama, me ha quedado claro que la monotonía no tiene lugar. Es cierto que es práctico y cómodo recurrir a lo mismo, pero después de un tiempo aburre. Al menos en el sexo no puede ser así, pues siempre es necesario un toque de picardía para que sea más placentero. En la actualidad, hay mil formas de conocer más sobre el sexo, desde libros, el internet, aplicaciones y mucha información accesible. Debes tener la mente abierta para acceder a ella. Ten en cuenta que podrás conocer muchas cosas, pero dependerá de la disposición que tengas para hacerlo. Si no tienes ganas o sientes que es algo inapropiado, no lo harás o en caso de hacerlo, no lo disfrutarás de la misma manera. También es importante que la pareja con la desees experimentar tenga la misma disposición que tú. Así sabe mejor, créeme. De nada sirve que tú estés dispuesta al salto del tigre si él sólo quiere el misionero y nada más. ¡Qué aburrido!
Caricias y besos

Las caricias y los besos son IN-DIS-PEN-SA-BLES, quien crea lo contrario, que lo reconsidere. Si estás pensando que el sexo sólo se trata de la penetración, es un grave error. Para ser mejor en la cama no pueden faltar los besos. Tener cerca a tu pareja y recorrer sus cuerpos mutuamente es una gran sensación que pueden disfrutar sin llegar a la penetración. Si quieres ser mejor, deja de lado la idea de la penetración y enfócate en que para hacerle el amor a tu pareja puede bastar con unos buenos besos o caricias.
Esto es lo que yo he ido aprendiendo para ser mejor en la intimidad con tu pareja. No te avergüences si has tenido a una o más parejas. Lo importante es que seas responsable de tu cuerpo para que evites el contagio de enfermedades de transmisión sexual. Disfruta de la manera que más te guste, siempre que exista respeto entre ambos. Si él no te respeta, lo mejor es que te alejes. Más vale estar sola que mal acompañada, ¿no lo crees?