La llegada de un bebé cambia tu vida inevitablemente. De pronto empiezas a sentirte de alguna forma que jamás habías experimentado o comienzan a pasar cosas que nunca antes habían sucedido. Además de todo lo bello que implica tener un bebé, en la cotidianidad también ocurren muchos cambios, ¿cierto?
Desorden

Si eres una persona ordenada, cuando tienes hijos, eso empieza a cambiar. Por más organizada que seas, tener un bebé hace que te vuelvas algo desordenada. Así que de pronto ya hay objetos del bebé en el piso, regados en la sala y en tu cama. Entonces, lo único que haces es echarlo todo junto en un cesto todo. También puede pasar al revés, que hayas sido desordenada antes y que tener un bebé te haya ayudado a ser más organizada.
Multitareas

Si antes tardabas mucho en recoger un solo sitio o en limpiarlo, ahora eres la más rápida y práctica. Ya sabes de qué forma organizarte para no tardarte ni tener que dar tantas vueltas. Entonces puedes hacer varias cosas al mismo tiempo. Puedes arrullar mientras recoges y ves la tele, al mismo tiempo que envías un mensaje importante, o preparas la leche mientras lavas o trabajas al mismo tiempo. Tenemos que arreglárnoslas con eso, pues no siempre hay alguien que nos ayude con algunas tareas, ¿verdad?
Asco

Tienes que dejar a un lado el asco a la saliva, a los mocos y a las heces. Pues de qué otra forma puedes lidiar con un bebé, si debes limpiar todo eso y la comida embarrada, incluso uno que otro vómito. Es más, algunas hasta comen lo que los bebés dejan aunque lo hayan chupado.
Momentos a solas

Empiezas a disfrutar muchísimo esos momentos a solas que antes hacías a prisa como la ducha o el baño. Tomar esa tacita de café por la mañana o ese momento en el que se queda dormido y puedes hacer ejercicio, ver tele o descansar por fin. ¡Qué rico!
Improvisación

Cuando es bebé le inventas canciones de cuna y cuando crece inventas razones para explicarle cosas que lo podrían hacer llorar o que simplemente no entendería. También le cuentas historias falsas para que se coma todo lo que le has servido. Si salen a la calle y pasa algún imprevisto debes solucionarlo, pero no hay problema pues ahora tu imaginación hace que lo resuelvas todo.
Forma de hablar

Algunas hablamos con muchas groserías, así que tener un bebé hace que comiences a hablar con mayor responsabilidad. Debes pensar no solo que utilices las palabras correctas sino que toda tu expresión esté bien estructurada. Además de eso ahora evitamos expresarnos de la gente de manera despectiva y despreocupada. Ya no podemos criticar a la gente pensando en que es algo normal e inofensivo, pues nuestro hijo ahora nos escucha y aprende de nosotras. Entonces repetirá nuestra forma de hablar de los otros.
Ya no duermes

Ya no duermes como antes porque los bebés se la pasan picándote los ojos (jiji). Lloran mientras duermes o se te enciman con tal de despertarte.
¿A ti qué te ha cambiado a partir de tu bebé?, ¿te sentiste identificada con estos cambios?