Todas en algún punto de nuestra vida pasamos por esa relación que puede voltear de cabeza nuestro mundo entero. Las enfermedades de transmisión sentimental son algo real. Son esa secuela que queda los primeros días e incluso meses de un mala relación amorosa.
Finalmente a pesar de que el sujeto haya sido un completo desgraciado, los sentimientos encontrados son muchos y pocas mujeres logran ver la luz al final del túnel. Ojalá pudiéramos evitar conocer a estos sujetos que llegan a nuestra vida a hacernos daño consiente u inconscientemente. Así evitaríamos todas estas “enfermedades” que acosan a cientos de mujeres al dejan relaciones tóxicas o fallidas. Lamentablemente, no todas tienen un detector de patanes y muchas veces estos son los hombres que dictan un nuevo camino en tu vida amorosa. Estas son las secuelas que dejan.
Soledad

La soledad es inmensa en una relación que no tiene futuro. A pesar de que puedes ver a la persona a diario, el vacío no desaparece. Por otra parte, cuando esta relación acaba, la soledad es una espantosa compañera. Espantosa, pero muy sabia. Sabia en cuanto a que si te tomas el tiempo de ver que la relación en la que estabas no funcionó por x o y razones, te ayuda a madurar y a conocerte más a ti misma. La mujer que serás mañana no va a aceptar una relación tóxica como la de ayer. Quédate con los aprendizajes que la soledad te brinda en momentos así.
Tristeza

De esas veces cuando no querrías más que pasar el día en cama lamentándote de tu suerte en el amor. En los momento más vulnerables de un rompimiento, tu lado emocional siempre acude a excusas cómo “el era el indicado”. Por otra parte, tu lado analítico sabe perfecto que esa persona salió de tu vida por alguna razón. Aunque aún no estés dispuesta a admitirlo. Cruza tu duelo con el menos drama posible. Si pasas todo el día pensando en cosas deprimentes, esta etapa será muy difícil de superar. Levanta la vista, tienes un camino todavía muy largo por delante, estás perdiendo el tiempo autocompadeciéndote.
Negación

De las enfermedades de transmisión sentimental esta puede ser la más peligrosa. Mientras te aferres al recuerdo de lo que pudo haber sido las oportunidades se van volando. Creer que tú eres la culpable del rompimiento no es una opción viable, por algo le llaman pareja. Está compuesta de dos personas y ninguna de las dos tiene la culpa absoluta.
Baja autoestima

De hecho, la baja autoestima puede derivar de alguna relación de abuso. El hombre con el que estabas no te valoraba ni un poco, y fuiste víctima de infidelidad o, peor aún, de maltrato físico o psicológico. Por otra parte, y afortunadamente, cuando este tipo de relación se acaba, un mundo nuevo se abre para las valientes que no se dejan derrotar por estas experiencias. Amarte a ti misma puede ser la experiencia más divertida si te atreves a intentarlo. Ve poco a poco, los grandes cambios no se hacen en solo un día, pero si los trabajas a diario tu esfuerzo dará frutos a corto plazo.
Los problemas sentimentales siempre van a existir. Aunque es cierto que cada mujer tiene una forma muy personal de lidiar con ellos.