Gracias, queridos Reyes Magos, porque ustedes me hicieron mantener una bonita ilusión durante algunos años. La ilusión que tienen los niños al despertar la mañana del 6 de enero, es algo que no puede describirse, sólo lo ves, lo sientes, lo vives. Todos los que hemos creído en ustedes, agradecemos lo que nos hicieron llegar. Por desgracia, pocas veces somos conscientes de todo el trabajo que han tenido que hacer, para hacernos llegar ese pequeño presente.
Me he convertido en un Rey Mago más

Ahora que tengo hijos, me toca seguir con esta bonita tradición. Debo confesar que he aprendido a ahorrar y saber en qué momento comprar los regalos. También me he vuelto una experta en escondites en la casa para que no descubran las sorpresas. Sin duda, ser Rey Mago es una tarea bastante compleja, pero también muy hermosa. Ser encargado de las sonrisas de tus hijos, no tiene precio. Ahora que estoy del otro lado, valoro mucho más todo lo que ustedes hicieron por mí cuando era pequeña.
Queridos Reyes Magos

Gracias, por todas esas horas de trabajo que hicieron posible que lo que yo deseaba llegara a casa. También agradezco porque a veces ustedes dejaban de comprarse ropa o zapatos, para poder dejarnos una sorpresa bajo el árbol. Gracias porque sin importar la situación, ustedes veían la forma de hacernos llegar algo.
Valoro mucho su esfuerzo y amor

No sólo agradezco a ustedes, sino a esos otros reyes de los que a veces nos olvidamos. Ya sabes, nuestros tíos o abuelitos, que también dejan algo debajo de sus árboles para llenarnos de mucha ilusión. Ellos no tienen obligación alguna de hacerlo y lo hacen porque realmente quieren tener una muestra de afecto con nosotros.
Si aún tienes a tus padres o abuelitos a tu lado, agradéceles por todo lo que hicieron por ti durante la niñez. No sabes cuánto tiempo les tomó ahorrar para conseguir ese regalo que te robó más de una sonrisa. Tampoco tienes idea de hasta dónde tuvo que ir tu Rey Mago a conseguir ese regalo. O cuánto fue capaz de pagar por darte lo que más deseabas.
Nosotros sólo nos enfocamos en disfrutar, pero también hay que aprender a agradecer. No importa si sabemos o no quiénes son nuestros Reyes Magos. Créeme, el regalo más preciado es tenerlos en nuestra vida. Porque cuando parten hacia el más allá, ya no te importan los regalos, valoras que lo realmente valioso era tenerlos a tu lado. Eso, eso es lo que realmente importa y de lo que debes sentirte feliz y orgullosa en todo momento.